"Cuídense para que sus enfermos tengan quien los cuide" es el mensaje que Esther López Cortés comparte desde su propia experiencia, luego de que un accidente cambió por completo la vida de su familia.
Su hijo Juan Carlos sufrió una caída de 13 metros mientras trabajaba como herrero y desde entonces ella dejó su empleo para dedicarse a su cuidado, acompañarlo en sus terapias y atender sus necesidades diarias.
La historia de Esther refleja los retos que enfrentan los cuidadores primarios, quienes se convierten en el principal apoyo de una persona que necesita asistencia constante a la par de afrontar el desgaste emocional, cansancio y en muchos casos la pérdida de ingresos.
Su llamado es a que quienes se encuentran en esta situación no descuiden su bienestar, pues para continuar acompañando a sus seres queridos necesitan mantenerse física y emocionalmente fuertes.
