En Guanajuato, la crisis de personas desaparecidas tiene una dimensión que permanece prácticamente invisible: las hijas e hijos que continúan viviendo con las consecuencias de la ausencia.
Se estima que en Guanajuato podrían existir 7 mil 882 hijas e hijos potencialmente vinculados con personas desaparecidas o no localizadas.
Una investigación de Tejiendo Redes Infancia y el Observatorio Infancia Latina
Francisco Campos Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo -CEPAD-
"Y dentro de este panorama son las niñas, niños y adolescentes quienes se encuentran en una situación especial de vulnerabilidad frente a los impactos de la desaparición. Y desgraciadamente son también muchas veces quienes menos cuentan con herramientas para afrontarlos".
La cifra no representa un padrón de víctimas ni un conteo individual. Es una estimación exploratoria construida a partir del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas y un indicador nacional de 1.60 hijas e hijos. El propio informe advierte que México desconoce cuántos son menores de edad, quién los cuida y cuáles son sus necesidades.
Pero el caso de Guanajuato destaca por otro indicador
Entre los cortes de 2025 y 2026, los registros de personas desaparecidas o no localizadas de entre 15 y 49 años en la entidad pasaron de 2 mil 560 a 4 mil 926.

Son 2 mil 366 registros adicionales, un incremento de 92.4 por ciento, el mayor aumento absoluto registrado entre las entidades del país.
Fuente: Comisión Nacional de Búsqueda. (s. f.). Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas: Versión estadística. Recuperado el 26 de agosto de 2026, de https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/
Sin embargo, el incremento no significa que todas esas desapariciones ocurrieran durante el último año. El registro cambia por nuevas incorporaciones, localizaciones, correcciones, reclasificaciones y depuraciones.
El problema de fondo es otro: el Estado registra a la persona desaparecida, pero no reconstruye automáticamente qué ocurrió con su familia.
No existe información pública suficiente para determinar cuántas hijas e hijos quedaron bajo el cuidado de abuelas u otros familiares, abandonaron la escuela, perdieron ingresos, requieren atención psicológica o enfrentan riesgos derivados de la desaparición.
Juan Martín Pérez Coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina
"Eh, las comisiones de búsqueda, bueno, para empezar el registro no tiene ninguna forma de recuperar si la persona desaparecida tenía hijos o hijas. Las comisiones de búsqueda tampoco recuperan esta información. Las comisiones de la comisión de víctimas en ocasiones pues un poco más por como accidente o como efecto secundario se ven involucradas con los hijos e hijas de personas desaparecidas por los temas de apoyos escolares, temas médicos, psicológicos o demás o como parte del proceso, pero no con un tema intencional".
La investigación advierte que esta ausencia de información puede convertirse en exclusión institucional: sin conocer vínculos familiares, edades y necesidades, las víctimas indirectas pueden quedar fuera de la planeación, los presupuestos y la evaluación de las políticas públicas.
Fiscalías, comisiones de búsqueda y de víctimas, DIF, SIPINNA, escuelas y servicios de salud generan expedientes separados, mientras las propias familias terminan llevando documentos y repitiendo su historia de una institución a otra.