Instalar módulos del INE en consulados de Estados Unidos no es solo abrir ventanillas en el extranjero: es poner a prueba si acercar el trámite de la credencial para votar puede traducirse en más participación electoral y en un servicio realmente útil para quienes viven fuera del país
El Grupo de Trabajo de Temas Registrales en el Extranjero del Instituto Nacional Electoral dio a conocer los avances del Programa Piloto para la Instalación de Módulos de Atención Ciudadana en el Extranjero (MACE). La lógica del proyecto parte de una pregunta central: ¿vale la pena operar módulos del INE fuera de México?
Para responderla, el plan no se limita a instalar oficinas. Se medirá si la presencia física de estos módulos incrementa la demanda de la Credencial para Votar desde el Extranjero (CPVE), si influye en la participación en procesos electorales y cuál es el costo real de operar y distribuir cada credencial tramitada bajo este esquema.

Además, se analizará cuántas personas optan por recoger su identificación directamente en el módulo, cuánto representa cada trámite en términos presupuestales y qué percepción tiene la ciudadanía sobre el servicio recibido
Tres ciudades como punto de partida
La prueba no será nacional ni permanente de inicio. Se propone una fase de seis meses, con arranque previsto a más tardar en septiembre, coincidiendo con el inicio del periodo de registro para votar desde el extranjero.
Las sedes planteadas son los consulados de México en Los Ángeles, Dallas y Chicago. La selección responde a dos criterios: capacidad física para instalar los módulos y concentración de comunidades mexicanas con alta demanda de la CPVE.

Antes de abrir al público, el plan contempla una etapa preparatoria de seis meses que concluiría en agosto. En ese periodo se revisan aspectos financieros, administrativos, técnicos y logísticos, incluido el diseño del flujo de atención
Funciones y ruta de aprobación
Los módulos administrarán citas, realizarán el enrolamiento y procesamiento de solicitudes de la CPVE, aplicarán instrumentos para medir la percepción ciudadana y elaborarán informes mensuales de avances.
El proyecto aún debe seguir su ruta institucional: análisis en el Grupo de Trabajo, discusión en la Comisión Nacional de Vigilancia, revisión en la Comisión del Registro Federal de Electores y, finalmente, deliberación y eventual aprobación por el Consejo General del Instituto.

Con base en los resultados del piloto se emitirá una recomendación sobre su continuidad en estas tres sedes y su posible ampliación a otras ciudades. El eje no es la expansión automática, sino determinar si el modelo funciona en términos de demanda, costos y participación electoral desde el extranjero