La frase "no hay medicamentos" se ha convertido en una preocupación recurrente para los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Para una familia de escasos recursos el problema ya no es solo de salud, si no, el cómo pagar por recuperarse.
Las recientes manifestaciones de trabajadores han vuelto a poner sobre la mesa las carencias de medicamentos e insumos médicos, una situación que puede obligar a los pacientes a pagar sus tratamientos en farmacias particulares.
El golpe también llega al bolsillo. De acuerdo con los hogares mexicanos gastan en promedio 2 mil 460 pesos al año en medicamentos. Sin embargo, esta cantidad puede aumentar considerablemente cuando se trata de enfermedades crónicas o tratamientos permanentes.
Por ejemplo, una persona que desembolsa 500 pesos mensuales en medicinas gasta 6 mil pesos al año; si necesita mil pesos cada mes, la cifra asciende a 12 mil pesos.
Evidentemente la edad del paciente también puede influir. Un niño puede necesitar medicamentos específicos para su peso y edad; un adulto con un padecimiento temporal quizá solo requiera un tratamiento breve, mientras que una persona adulta mayor con varias enfermedades crónicas puede necesitar distintos fármacos de manera simultánea.
A ello se suman consultas particulares, estudios de laboratorio, traslados y otros gastos que pueden incrementar la cuenta final.
Para las familias con ingresos limitados, comprar medicamentos puede significar sacrificar otros gastos básicos. Porque la enfermedad no avisa y, cuando la medicina falta, el paciente no solo enfrenta un problema de salud: también debe encontrar la manera de pagarlo.

IMSS descarta afectaciones
Pese a las manifestaciones de trabajadores y jubilados, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aseguró que la atención médica continúa sin interrupciones en sus unidades y hospitales del país. La institución reportó que más de 400 mil empleados registraron su asistencia y que permanecen en funcionamiento los servicios prioritarios para los derechohabientes.
Entre las áreas que continúan operando se encuentran urgencias, hospitalización, terapia intensiva, atención de partos y hemodiálisis. Asimismo, el organismo hizo un llamado a los manifestantes para mantener despejados los accesos a los centros médicos y permitir el paso de ambulancias y personas que necesitan atención.
Uno de los temas centrales de la negociación es el aumento salarial de 6.8 por ciento, integrado por 2.9 por ciento directo al salario tabular y 3.9 por ciento en prestaciones. La propuesta será puesta a consideración de los trabajadores el próximo 14 de octubre, mediante una consulta libre, personal, directa y secreta, supervisada por autoridades laborales.
