GUASAVE, SINALOA.- Una amarga realidad continúa golpeando al campo sinaloense, donde los productores agrícolas enfrentan una crisis económica cada vez más complicada por la falta de pagos, apoyos pendientes y garantías para comercializar sus cosechas, mientras el Gobierno Federal mantiene sin respuesta sus principales exigencias.
El incumplimiento de los 750 pesos por tonelada de maíz, los complementos de FIRA y la ausencia de precios de garantía que permitan recuperar los costos de producción han profundizado la incertidumbre entre los agricultores, quienes aseguran que, lejos de encontrar soluciones, cada ciclo agrícola representa mayores dificultades para sostener sus actividades.
En Guasave, particularmente en la caseta de Cuatro Caminos, las manifestaciones y liberaciones del cobro de peaje se han convertido en una expresión del hartazgo de los productores, quienes han recurrido a las carreteras para exigir que sus demandas sean escuchadas.
Emma Aída Espinoza, productora guasavense, lamentó que las gestiones realizadas hasta el momento no hayan conseguido resultados y advirtió que la situación podría llevar nuevamente al sector a emprender movilizaciones y bloqueos en carreteras para el día de hoy si no se concreta el pago a productores de trigo en Ahome.
"Estamos esperando este día, estamos esperando en unas horas más para ver qué es lo que realmente va a suceder con los trigueros, para que tal vez la reunión vendría siendo también allá en caso de que se diera la toma de la carretera, de la caseta", expresó al referirse a las posibilidades de regresar a las protestas.

SIN RECURSOS Y CON EL PRESUPUESTO EN CONTRA
La productora señaló que actualmente los agricultores buscarán establecer acuerdos sobre las próximas acciones que emprenderán ante la falta de respuestas del gobierno federal y que están conscientes de que a SADER no se le ven intenciones de pagar.
"La verdad, lo que se visualiza es que no van a pagar, porque yo escuché las entrevistas que le estuvieron haciendo a Ismael Bello, y se notaba donde se sentía acorralado, donde no sabía ni qué decir cuando le preguntaban si hoy ya se iniciaban con los pagos, y él decía que las tarjetas les van a dar. ¿Cómo les van a depositar si no tienen a dónde? No les han entregado las tarjetas a los trigueros", manifestó la agricultora.
Aunque todavía no existe una definición sobre las actividades, indicó que entre las propuestas se contempla volver a las carreteras e incluso realizar manifestaciones en puntos fronterizos y aduanas.
La preocupación principal se concentra en el presupuesto que está próximo a aprobarse, pues los productores consideran que nuevamente podrían quedar fuera de los recursos necesarios para respaldar al sector agrícola.
"Parece que vamos a las carreteras otra vez, no sé si a las aduanas también, porque no hay nada, absolutamente nada para nosotros, para los productores", manifestó.
La agricultora sostuvo que la inconformidad no responde únicamente a los apoyos pendientes, sino también a la falta de condiciones económicas que permitan garantizar la rentabilidad de las cosechas y mantener la actividad agrícola.

LOS 750 PESOS Y LAS GARANTÍAS, UNA PROMESA PENDIENTE
Uno de los reclamos más sentidos continúa siendo el pago de los 750 pesos por tonelada de maíz, recurso que los productores consideran indispensable para compensar los bajos precios de comercialización y los elevados costos de producción.
A esta exigencia se suman los complementos de FIRA y la necesidad de establecer precios de garantía justos para el maíz y el trigo, además de mecanismos que permitan proteger a los agricultores frente a las condiciones adversas del mercado.
La falta de estos recursos mantiene a numerosos productores en una situación de vulnerabilidad económica, especialmente después de invertir en semillas, fertilizantes, combustibles, maquinaria y labores de cultivo.
Para quienes dependen directamente de la agricultura, la ausencia de pagos representa una presión sobre sus compromisos financieros y la posibilidad de continuar sembrando en los próximos ciclos.
EL CAMPO TAMBIÉN EXIGE SEGURO CATASTRÓFICO
A la crisis económica se agrega la exigencia de reactivar el Seguro Catastrófico en Sinaloa, una herramienta que los agricultores consideran necesaria para respaldar a los productores de temporal afectados por condiciones climáticas adversas y pérdidas en sus cultivos.
La incertidumbre presupuestal mantiene preocupados a quienes dependen de las lluvias para sacar adelante sus cosechas, pues sin mecanismos de protección el riesgo de perder la inversión recae prácticamente sobre sus propias familias.
Los agricultores también reclaman el cumplimiento de los programas federales y estatales, así como una política de apoyo que responda a las necesidades reales del campo y no solamente a compromisos anunciados.
UN NUEVO CONFLICTO PODRÍA LLEGAR A LAS CARRETERAS
La advertencia de regresar a las movilizaciones refleja el creciente descontento de un sector que considera agotadas las vías de diálogo sin resultados concretos.
La caseta de Cuatro Caminos, en Guasave, podría volver a convertirse en uno de los puntos de concentración, aunque las decisiones definitivas dependerán de los acuerdos que se establezcan en la próxima reunión general de productores.
Mientras tanto, los agricultores observan con preocupación la aprobación del presupuesto, ante el temor de que nuevamente se destinen recursos insuficientes para atender sus demandas.
La crisis del campo sinaloense continúa profundizándose y, para los productores, las promesas incumplidas y la falta de garantías representan una amarga realidad que amenaza la continuidad de sus actividades.
El reclamo es contundente: sin pagos, sin precios justos, sin seguro y sin respaldo presupuestal, los agricultores sienten que el Gobierno Federal los ha dejado solos frente a una crisis que ellos no pueden resolver por cuenta propia.