GUASAVE, SINALOA. Mientras la Dirección General de Obras y Servicios Públicos presume avances de entre el 60 y el 65 por ciento en cinco obras de rehabilitación en el centro de Guasave, los comerciantes afectados continúan enfrentando las consecuencias económicas de unos trabajos que han alterado la actividad comercial, reducido el acceso a sus negocios y dejado a varios establecimientos en una situación crítica, al grado de que algunos tuvieron que cerrar sus puertas.
La inversión anunciada de 40 millones de pesos contrasta con la incertidumbre que viven los propietarios de los negocios ubicados en las zonas intervenidas, quienes esperaban que el gobierno municipal encabezado por Cecilia Ramírez Montoya implementara algún mecanismo de apoyo para compensar las pérdidas ocasionadas por las obras. Sin embargo, hasta el momento, no se observan avances concretos que permitan hablar de una solución para quienes han visto caer sus ingresos.
MILLONES PARA LAS OBRAS, ¿PERO DÓNDE QUEDÓ EL APOYO A LOS COMERCIANTES?
La rehabilitación de las vialidades del primer cuadro de la ciudad representa una inversión importante para mejorar la infraestructura urbana; no obstante, el costo de estas intervenciones también ha recaído sobre pequeños empresarios y comerciantes que dependen de las ventas diarias para sostener sus negocios, pagar rentas, cubrir nóminas y mantener a sus familias.
Para muchos establecimientos, las calles en construcción significan menos clientes, dificultades para llegar a los locales y una reducción considerable en sus ingresos. En algunos casos, la situación se ha vuelto insostenible y ha obligado a bajar las cortinas, dejando en evidencia que las afectaciones no son únicamente molestias temporales para quienes transitan por el centro, sino un problema económico y social.
La inconformidad crece porque, mientras se habla de millones de pesos destinados a la rehabilitación, los comerciantes que quedaron a la espera de una ayuda económica siguen sin ver resultados concretos. La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve modernizar las calles si, en el proceso, se pone en riesgo la permanencia de los negocios que dan vida al centro de Guasave?

LAS LLUVIAS NO BORRAN LA RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO
El director general de Obras y Servicios Públicos, Rael Rivera Castro, informó que las cinco obras registran un avance de entre el 60 y el 65 por ciento y aseguró que la etapa más compleja, correspondiente a la renovación de la infraestructura hidráulica subterránea, ya fue concluida.
De acuerdo con el funcionario, actualmente las cuadrillas trabajan en las terracerías y en la preparación de las vialidades para continuar con las guarniciones, banquetas y pavimentación.
También reconoció que la rehabilitación de la calle Blas Valenzuela presenta un rezago debido a la saturación del material ocasionada por las lluvias, situación que ha dificultado los trabajos de preparación de la base. Aunque aseguró que ya cuentan con los materiales necesarios para retomar las labores cuando las condiciones lo permitan, advirtió que las precipitaciones podrían provocar un desfase de una o dos semanas.
Si bien las condiciones climáticas pueden complicar cualquier obra pública, la explicación no resuelve el problema de fondo: los comerciantes necesitan certidumbre, fechas claras y respuestas sobre los apoyos que esperaban recibir. La planeación de los trabajos también debe contemplar las consecuencias económicas para quienes dependen de esas calles para subsistir.
PROMETEN TERMINAR EN DICIEMBRE, PERO LOS COMERCIANTES NO PUEDEN ESPERAR
Rivera Castro sostuvo que el compromiso es concluir las cinco obras durante diciembre y entregar los trabajos en tiempo y forma, pese a las dificultades ocasionadas por las lluvias.
Sin embargo, para los comerciantes afectados, la promesa de terminar en diciembre no representa una solución inmediata. Cada semana de retraso puede traducirse en nuevas pérdidas, deudas acumuladas y negocios que difícilmente podrán recuperarse después de meses de bajas ventas.
La Dirección de Obras Públicas y el gobierno municipal tienen pendiente demostrar que también existe una estrategia para atender a quienes han soportado las consecuencias de estas intervenciones. No basta con informar porcentajes de avance ni anunciar una fecha de conclusión: hace falta explicar qué ocurrió con los apoyos económicos que esperaban los afectados, si existe un programa formal y cuándo podrían recibir una respuesta.
El desarrollo urbano no debería convertirse en una carga que termine asfixiando a los pequeños negocios. Si el objetivo es mejorar el centro de Guasave, también debe garantizarse que quienes mantienen viva su actividad comercial no sean los principales perjudicados.
Mientras las autoridades hablan de avances y plazos, los comerciantes siguen esperando soluciones. Y para aquellos que ya tuvieron que cerrar, la promesa de una calle renovada difícilmente compensará las pérdidas que dejaron unas obras cuyo costo económico también debería ser asumido con responsabilidad por el gobierno municipal.