Contaminación del río Évora afecta a residentes de San Pedro en Guamúchil

Por: Jesús Ibarra
Los Mochis
Fecha: 13-10-2026

GUAMÚCHIL, SALVADOR ALVARADO.- La contaminación del río Évora por constantes derrames de aguas negras continúa sin una solución definitiva por parte del gobierno municipal de Salvador Alvarado, encabezado por Guadalupe López, y de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Salvador Alvarado (JAPASA), pese a que esta problemática ha sido documentada en repetidas ocasiones.

Los escurrimientos de aguas residuales hacia el afluente mantienen la preocupación por el deterioro ambiental y los posibles riesgos sanitarios que representa la descarga de desechos en un espacio natural. Mientras tanto, habitantes de la comunidad de San Pedro, en Guamúchil, aseguran que los malos olores se han vuelto insoportables, principalmente para las familias que viven en las inmediaciones del río.

La persistencia de estos episodios pone en entredicho la capacidad de respuesta de las autoridades municipales y del organismo operador del agua para atender las fallas del sistema de drenaje y evitar que las aguas negras continúen llegando al cauce.





CONTAMINACIÓN QUE SE REPITE SIN UNA SOLUCIÓN DE FONDO


La descarga de aguas residuales al río Évora no es un asunto que haya pasado inadvertido. La situación ha sido reportada en distintas ocasiones, pero los habitantes siguen esperando una intervención que permita frenar los derrames de manera permanente.

La preocupación no se limita al aspecto visual del afluente. La presencia de aguas negras puede introducir microorganismos y contaminantes al entorno, por lo que resulta indispensable que las autoridades determinen el origen de las descargas y evalúen su impacto ambiental.

Ante este escenario, la JAPASA enfrenta el reclamo de la población para que deje de atender el problema únicamente cuando se hace visible y emprenda acciones de fondo que impidan la repetición de estos episodios.


VECINOS DE SAN PEDRO, ENTRE OLORES INSOPORTABLES


Los habitantes de San Pedro señalan que el problema afecta directamente su calidad de vida, especialmente a quienes tienen sus viviendas cerca del río Évora, donde los malos olores generan molestias constantes.

"Anda ahí el aroma a drenaje y llega hasta allá al campo de fútbol y mucha gente se siente ahí, se sienta y está muy mal el olor, la verdad". Explicó el ciudadano Gonzalo Antonio Méndez.

Para estas familias, resulta preocupante que una situación de esta naturaleza continúe presentándose sin que exista una solución definitiva. La exposición cotidiana a olores provenientes de aguas residuales también genera inquietud por las condiciones sanitarias del entorno, aunque los posibles efectos en la salud requieren una evaluación especializada.

Los residentes esperan que las autoridades no minimicen sus denuncias y comprendan que la contaminación de un afluente y las afectaciones a las comunidades cercanas requieren atención prioritaria.





EXIGEN ACCIONES AL AYUNTAMIENTO Y A LA JMAPASA


La situación representa un llamado de atención para el gobierno municipal encabezado por Guadalupe López, así como para la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Salvador Alvarado, responsables de impulsar acciones dentro de sus respectivas competencias para atender los problemas del sistema de saneamiento.

Los ciudadanos esperan que se realice una inspección técnica para identificar los puntos de descarga, reparar las fallas que correspondan y establecer medidas que impidan que las aguas negras sigan contaminando el río Évora.

También consideran necesario que las autoridades ambientales intervengan para evaluar las condiciones del afluente y determinar el alcance de la contaminación.

La exigencia de los habitantes es concreta, y requieren una solución definitiva, no respuestas temporales que permitan que el problema vuelva a repetirse.

Mientras los derrames continúen, el río Évora seguirá bajo preocupación por su deterioro ambiental y las familias de San Pedro tendrán que lidiar con olores que afectan su vida cotidiana. La población espera que el Ayuntamiento y la JAPASA pasen de las acciones reactivas a una estrategia efectiva que proteja el afluente y garantice condiciones adecuadas para las comunidades cercanas.


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