Durante décadas, Sinaloa fue reconocido como el "granero de México", un título ganado por su liderazgo en la producción de maíz. Hoy, esa distinción enfrenta su mayor amenaza: la drástica caída en las cosechas durante los últimos años pone en duda el futuro del principal estado productor del país y revela una crisis que va más allá del campo.
Caída histórica en la producción de maíz
En los últimos dos ciclos agrícolas la producción cayó de más de 6 millones a 2.2 millones de toneladas, una reducción cercana al 64 %.
Una tormenta perfecta en el campo
La caída de la producción de maíz en Sinaloa no responde a una sola causa. Es el resultado de una tormenta perfecta: una sequía histórica que limitó el agua para riego y redujo la superficie sembrada, condiciones climáticas cada vez más adversas, costos de producción en constante aumento y un mercado que paga menos por el grano, agravado por la falta de apoyos para su comercialización. Esta combinación ha reducido la rentabilidad del cultivo y llevado la producción a uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
El impacto económico más allá del campo
El maíz no solo representa toneladas cosechadas. En 2024, su valor de producción superó los 15 mil 400 millones de pesos en Sinaloa. Pero el impacto económico es mucho mayor: alrededor de este cultivo gira una extensa cadena de proveedores, transportistas, agroindustrias, comercios y miles de empleos. Por ello, cuando cae la producción de maíz, no solo pierde el productor; se desacelera una parte importante de la economía sinaloense.
"Desafortunadamente es una cadena que si el productor no tiene para gastar para pagar sus créditos sus insumos van a caer algunos en carteras vencidas al final ese dinero no se va a gastar en la localidad, se verá interrumpida la cadena de bienes y servicios": Alfonso Calderón Derat, Vicepresidente General del Instituto del Noroeste de Contadores Públicos.
Ante la caída sostenida en la producción de maíz y la presión que enfrenta el campo sinaloense, las autoridades estatales y federales han anunciado diversas medidas para atender la crisis agrícola. Sin embargo, organizaciones agrícolas señalan que no han sido suficientes para compensar el incremento en los costos de producción y la caída de los precios del grano, lo que ha mantenido la incertidumbre en el sector.
La decisión dejar de sembrar
En medio de la crisis que atraviesa el campo sinaloense, la historia de productores que han dejado de sembrar se repite en distintos municipios del estado. Uno de ellos es Valente Parra Cota, productor del ejido Jahuara II en el municipio de El Fuerte, quien durante años se dedicó a la siembra de maíz en sus tierras. Hoy, asegura que continuar ya no es rentable.
"Tenemos el problema de la sequía y luego que el gobierno no nos apoya con lo que producimos nos manda a la lona, muchos ya no vamos a sembrar el próximo ciclo porque ya no tenemos cómo sembrar". señaló.
