GUASAVE, SINALOA.- Mientras la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guasave (JUMAPAG) mantiene sin resolver un grave problema de derrames de aguas negras en la comunidad de Gabriel Leyva Solano, familias enteras tienen que convivir diariamente con charcos pestilentes que representan un riesgo para su salud y complican el tránsito por las calles 2 y Francisco Zarco.
De acuerdo con los vecinos afectados, el problema lleva más de un año sin recibir una solución definitiva, pese a las molestias y los riesgos sanitarios que genera. La acumulación de aguas residuales ha convertido este sector en un foco de preocupación, sin que hasta el momento se observe una intervención capaz de frenar los escurrimientos y reparar el sistema de drenaje.
"Ese problema tiene bastantes meses, muchos meses, se ha reportado, pero no vienen". Comentó la vecina Evangelina López.
La situación exhibe las deficiencias en la atención de los servicios públicos y pone bajo cuestionamiento la respuesta de la JUMAPAG ante una problemática que, por su duración y sus posibles consecuencias, requiere atención inmediata.

MENORES DE EDAD, OBLIGADOS A CRUZAR ENTRE AGUAS CONTAMINADAS
Uno de los aspectos más preocupantes es la cercanía de planteles educativos, pues estudiantes que diariamente acuden a clases deben buscar la manera de atravesar las calles inundadas de aguas residuales para llegar a sus escuelas.
"Aquí está la escuela, la primaria; acá a un lado está la secundaria, los de la secundaria tienen que rodear también", explicó la residente Haro a causa de los enormes encharcamientos.
Los enormes charcos dificultan el paso de peatones y representan un riesgo adicional para los menores, quienes pueden entrar en contacto con el agua contaminada al intentar continuar su camino.
Los residentes aseguran que los malos olores son constantes y que entre las familias de la zona se han presentado molestias de salud, como vómitos, ronchas y problemas de garganta, situaciones que atribuyen a las condiciones insalubres del lugar. Sin embargo, la relación directa entre estos padecimientos y la exposición a las aguas negras tendría que ser determinada por personal médico.
"Nosotros, la familia completa, nos ha dado infección, dolor de garganta, estomacal también". Indicó la ciudadana.
Aun con estas preocupaciones, los vecinos denuncian que no ha llegado una solución integral que elimine el problema y devuelva condiciones sanitarias adecuadas a las calles afectadas.

JUMAPAG CONDICIONARÍA LA ATENCIÓN AL PAGO DE RECIBOS
La inconformidad aumenta ante los señalamientos de los habitantes, quienes aseguran que la propia JUMAPAG les ha condicionado la atención del problema al pago total de sus recibos.
"No tenemos razón alguna de nada; si a alguno se le tapa el drenaje o algo, pues como no pagamos el servicio o se nos va acumulando, pues no tenemos derecho a que nos vengan a arreglar, no quieren dar servicio". Comentó la ciudadana Gladis Violeta Haro, con evidente molestia.
De confirmarse esta situación, resultaría especialmente preocupante que una comunidad con un problema de drenaje de esta magnitud tenga que enfrentar obstáculos para obtener una respuesta a una necesidad básica de salud pública.
Los ciudadanos cuestionan que, mientras las aguas negras permanecen estancadas durante meses, la atención a una falla que afecta a numerosas familias parezca quedar relegada.
La molestia también se dirige hacia la falta de mantenimiento preventivo y de acciones contundentes para reparar los puntos críticos de la red sanitaria en las comunidades rurales del municipio, donde los desperfectos pueden prolongarse hasta convertirse en problemas de mayor dimensión.

NI LA BASURA PUEDE RECOGERSE CON NORMALIDAD
El deterioro de las condiciones en las calles 2 y Francisco Zarco no solamente afecta a quienes caminan por el sector. Según los vecinos, las lagunas de aguas residuales son tan extensas que incluso dificultan el paso del servicio de recolección de basura.
Esta situación agrava las condiciones de insalubridad, pues a los malos olores y al contacto potencial con aguas contaminadas se suma la preocupación por la acumulación de desechos cuando el servicio no puede ingresar con normalidad.
"La basura también 15 días que no ha pasado y no, pues, ahí está todo", expuso la vecina afectada.
Los habitantes consideran inaceptable que un problema que lleva más de un año sin resolverse continúe afectando actividades cotidianas tan esenciales como acudir a clases, transitar por las calles y mantener limpio el entorno.

RECLAMAN RESPUESTA DEL AYUNTAMIENTO Y DE LA ALCALDESA
Los señalamientos también alcanzan al Ayuntamiento de Guasave y a la alcaldesa Cecilia Ramírez Montoya, a quien los residentes reclaman mayor presencia en las comunidades para conocer de primera mano las necesidades de la población.
Los afectados consideran que no basta con administrar los servicios desde las oficinas municipales cuando existen sectores que enfrentan problemas prolongados de drenaje, malos olores y posibles riesgos sanitarios.
Por ello, urgen a las autoridades municipales y a la JUMAPAG a realizar una inspección inmediata, reparar el colapso del sistema de drenaje y ejecutar los trabajos necesarios para impedir que las aguas negras continúen acumulándose en las vialidades.
La exigencia de los habitantes de Gabriel Leyva Solano es clara: no quieren más promesas ni soluciones temporales, sino una intervención definitiva que proteja a las familias y, especialmente, a los menores que diariamente tienen que transitar por la zona para llegar a sus centros educativos.
Mientras las autoridades no atiendan el problema, los vecinos seguirán expuestos a condiciones insalubres que afectan su vida cotidiana y que, aseguran, ya no están dispuestos a seguir soportando.