GUASAVE, SINALOA.- Las quejas por la falta de medicamentos y las deficiencias en las instalaciones de la Clínica número 32 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) continúan acumulándose en Guasave, mientras derechohabientes y trabajadores de la salud esperan soluciones que permitan recibir y brindar una atención médica en condiciones dignas.
La problemática ha sido señalada en repetidas ocasiones por usuarios de la institución, quienes cuestionan la falta de respuestas definitivas por parte de las autoridades responsables del servicio. La escasez de fármacos, las dificultades para acceder a consultas y cirugías, así como el deterioro de distintas áreas del inmueble, mantienen bajo presión a una unidad médica que atiende a pacientes de Guasave y comunidades de la región.
"Si también hay desabasto en lo que es medicamentos, pues también, pues, en consultas, cirugías, también la infraestructura del hospital", manifestó Marcela Armentilla Villela, trabajadora de salud, de la clínica 32 de Guasave.
El problema ya no puede reducirse a una molestia por las largas filas o a la necesidad de regresar otro día a la farmacia. Para quienes dependen de un tratamiento continuo, salir del hospital sin los medicamentos prescritos significa enfrentar incertidumbre y, en algunos casos, tener que buscar dinero para comprarlos por su cuenta.

MEDICAMENTOS QUE NO LLEGAN Y PACIENTES QUE PAGAN LAS CONSECUENCIAS
Las denuncias recientes muestran que el desabasto continúa siendo uno de los principales reclamos contra el IMSS en Guasave.
El 13 de septiembre, el periódico medios periodísticos reportaron casos de derechohabientes que llevaban cerca de tres meses esperando medicamentos prescritos por especialistas. Posteriormente, el 2 de octubre, se documentaron quejas de pacientes con diabetes que acudían repetidamente a la farmacia sin conseguir sus tratamientos. Una de las afectadas relató que había visitado la clínica en cinco ocasiones durante septiembre para buscar metformina con sitagliptina, cuyo costo en farmacias particulares, según su testimonio, superaba los tres mil pesos por presentación.
Estos casos reflejan el impacto económico que puede generar la falta de suministro, especialmente entre personas que necesitan medicamentos de manera permanente y no cuentan con recursos suficientes para cubrirlos de forma particular.
Ante este panorama, resulta necesario que las autoridades del instituto expliquen con claridad qué medicamentos presentan faltantes, cuáles son las causas, cuándo se regularizará el abasto y qué alternativas se ofrecen a los pacientes que no pueden interrumpir sus tratamientos.
No basta con que los derechohabientes regresen una y otra vez a la farmacia. La responsabilidad institucional también implica proporcionar información oportuna y mecanismos efectivos para que las recetas pendientes no se conviertan en una espera indefinida.

LLUVIAS Y FALLAS EN LA INFRAESTRUCTURA AUMENTAN LA PREOCUPACIÓN
A la escasez de medicamentos se suman los señalamientos por las condiciones físicas del hospital. Videos difundidos en redes sociales han exhibido afectaciones relacionadas con las lluvias dentro de las instalaciones, lo que ha generado cuestionamientos sobre el mantenimiento y la capacidad del inmueble para responder a las condiciones climáticas.
Las fallas de infraestructura no son un asunto menor en una unidad médica: cualquier filtración o afectación en áreas de servicio requiere una revisión oportuna para determinar su alcance y evitar riesgos para pacientes, familiares y trabajadores.
Además, reportes periodísticos de este año han documentado problemas con los sanitarios, fallas en los sistemas de aire acondicionado, espacios insuficientes y afectaciones que llegaron a repercutir en la atención médica. En agosto, incluso se reportaron deficiencias en la climatización que provocaron la suspensión de consultas.
Frente a estos antecedentes, las autoridades del IMSS tienen pendiente informar qué acciones de mantenimiento se han realizado, cuáles siguen sin atenderse y si existe un programa integral para corregir las deficiencias. Las reparaciones aisladas no ofrecen certeza de una solución duradera cuando los problemas vuelven a aparecer.
LAS PROTESTAS CRECEN, PERO LAS RESPUESTAS SIGUEN SIENDO NECESARIAS
La inconformidad volvió a manifestarse durante octubre, cuando trabajadores de la Clínica 32 del IMSS en Guasave salieron a protestar para denunciar las carencias operativas, la falta de insumos y las condiciones laborales que, aseguran, dificultan la atención a los derechohabientes. Entre sus principales exigencias también destacaron la destitución del dirigente nacional del sindicato, Rafael Olivos Hernández. Pese a las reiteradas denuncias, los trabajadores y usuarios siguen a la espera de respuestas concretas y soluciones por parte de las autoridades del Seguro Social.
"No nadie, estamos ahorita nada más en estas marchas pacíficas. El día de ayer en la mañana también se realizó un pequeño plantón acá en las oficinas del Sindicato de los Trabajadores, pero hasta el momento no ha habido respuesta". Concluyó Armentilla Villela

El 13 de octubre, el derechohabiente Rubén Sandoval encabezó una clausura simbólica de las instalaciones para exigir servicios médicos dignos. Entre sus reclamos destacó la espera de tres años para una cirugía, situación que evidencia también las preocupaciones por los rezagos en la atención especializada.
Las manifestaciones y denuncias dejan una pregunta de fondo: ¿cuándo se presentará una solución verificable a las carencias que enfrenta la clínica?
Los usuarios necesitan más que anuncios o compromisos generales. Requieren medicamentos disponibles, información confiable sobre sus recetas pendientes, acceso oportuno a consultas y cirugías, así como instalaciones seguras y nuevo personal capacitado.
"Falta personal y medicamento, porque se está viniendo toda la gente para acá, y la clínica está chica ya, ya no es suficiente". Expresó el derechohabiente Heriberto Rivera.
La exigencia es que las autoridades del IMSS informen públicamente qué medidas concretas implementarán, establezcan plazos para atender los problemas y den seguimiento a los reclamos de derechohabientes y trabajadores.
Mientras esas respuestas no se traduzcan en mejoras comprobables, la población seguirá enfrentando las consecuencias de un servicio que debería garantizar atención médica oportuna y acceso a los tratamientos prescritos.