El deterioro de las escolleras y los cambios en el transporte de arena podrían agravar el retroceso de la playa
Guasave, Sinaloa.- La erosión costera que afecta a playa Las Glorias y otras localidades de Guasave no es un fenómeno reciente; sin embargo, las marejadas registradas a principios de octubre de 2026 agravaron las condiciones en distintos puntos, con afectaciones principalmente en el bulevar Tiburón, establecimientos comerciales, construcciones y viviendas de poblaciones como Boca del Río, La Pitahaya, El Caracol y El Huitussi.

Aunque el avance del mar durante estos episodios puede ser temporal, la pérdida de arena no necesariamente se revierte cuando el oleaje disminuye, por lo que algunos sectores permanecen expuestos a nuevos embates.
"Pues ni modo, ¿qué le va a hacer uno al mar? No se le puede hacer nada al mar, está muy difícil para detenerlo", mencionó Ernesto Leal Bueno, habitante de la comunidad de El Caracol.
Retroceso de la costa en las últimas décadas
Un estudio científico publicado en 2019 y la actualización del Atlas de Riesgos de Guasave, presentada en mayo de 2026, documentan la gravedad del problema. De acuerdo con los datos difundidos durante la presentación del atlas, la línea de costa ha retrocedido hasta 130 metros en aproximadamente 30 años.
Entre los factores asociados con esta problemática se encuentra la construcción de presas sobre el río Sinaloa, que redujo el aporte de sedimentos hacia la playa. Asimismo, las obras realizadas en la desembocadura modificaron la dinámica del transporte litoral, de acuerdo con investigaciones sobre la zona.
"Ya viven con el riesgo, ellos están acostumbrados a este tipo de mareas. Lo que pasó este año y lo que está pasando ahorita es que los niveles subieron más de lo normal de todos los años. Los vientos y el agua llevan al resultado de que la marea suba más de lo normal, entonces, ahorita se ha ido consumiendo considerablemente", informó Macario Gaxiola, director del Instituto Municipal de Protección Civil.
Escolleras deterioradas agravan la vulnerabilidad
A este escenario se suma el deterioro de las escolleras de Boca del Río y del espigón ubicado en La Ensenadita, estructuras que influyen en la circulación de las corrientes y la distribución de arena a lo largo de la costa.
Su deterioro podría modificar las condiciones de la desembocadura del río Sinaloa y favorecer cambios en la acumulación y pérdida de sedimentos en distintos sectores, aunque es necesario realizar estudios técnicos para determinar su impacto actual.

Además de la pérdida de playa, las modificaciones en los canales y las corrientes pueden representar riesgos para pescadores y bañistas. La disminución de la barrera natural que forman la arena y los médanos también incrementa la exposición de viviendas y negocios ante futuras marejadas.
Ante este panorama, especialistas y autoridades deberán evaluar las condiciones de las estructuras y la dinámica costera para determinar las medidas necesarias que permitan frenar el deterioro y reducir la vulnerabilidad de este destino turístico.