GUAMÚCHIL, SINALOA.- A más de un año del cierre del Hospital General de Guamúchil, la población de Salvador Alvarado continúa enfrentando las consecuencias de quedarse sin una unidad hospitalaria que brinde atención de urgencias, mientras el nuevo nosocomio sigue siendo una promesa que no termina de convertirse en realidad.
La falta de infraestructura médica mantiene en incertidumbre a cientos de familias de la región del Évora, quienes ante una emergencia deben buscar atención en otros municipios, con los riesgos que representan los traslados cuando se trata de pacientes cuya vida depende de recibir asistencia médica inmediata.
La situación también ha puesto en entredicho la capacidad de gestión del Gobierno Municipal que encabeza Guadalupe López González, pues aunque se han anunciado avances y compromisos para concretar el proyecto, los resultados siguen sin reflejarse en el terreno donde se supone que será construido el nuevo hospital.
El diputado federal Mario Zamora Gastélum cuestionó la falta de resultados y consideró que pareciera que a nadie le interesa realmente resolver el problema, cuando lo que se necesita es tocar puertas, insistir y realizar las gestiones necesarias ante las autoridades federales para obtener respuestas concretas.
"Son indolentes, porque no les importa, porque no hay un servicio de urgencias, porque nadie del gobierno del estado y del gobierno municipal, aunque sean del mismo partido, hace el menor esfuerzo por gestionarlo", señaló el diputado federal.
El legislador señaló que la ausencia de un hospital con servicio de urgencias no puede seguir tratándose como un asunto secundario, pues está en juego la salud y la vida de los habitantes de Salvador Alvarado y municipios vecinos.
Advirtió que hay personas que han perdido la vida porque no alcanzan a llegar a otros municipios para recibir atención, recordando que en una emergencia cada segundo y cada minuto pueden marcar la diferencia entre sobrevivir o no.

UN AÑO DE ANUNCIOS Y PROMESAS, PERO SIN UNA SOLA PIEDRA COLOCADA
El retraso del nuevo Hospital IMSS-Bienestar tiene una explicación administrativa que las autoridades han venido modificando conforme pasan los meses. El antiguo Hospital General dejó de funcionar en agosto de 2025, luego de que evaluaciones estructurales determinaran que el inmueble ya no ofrecía condiciones de seguridad para pacientes y trabajadores.
En enero de 2026, autoridades de IMSS-Bienestar dieron a conocer que el proyecto contemplaba una inversión estimada de 629.79 millones de pesos, con la expectativa de concluirlo en diciembre de 2027. Incluso se manejó junio como posible fecha para comenzar los trabajos, pero el plazo llegó y la construcción no arrancó.
Posteriormente, el proyecto fue ampliado para incorporar más servicios médicos, entre ellos rehabilitación, psicología, hidroterapia y cuidados paliativos. También se proyectaron 37 camas censables y 25 no censables, lo que obligó a realizar ajustes técnicos y administrativos.
En septiembre, el delegado de IMSS-Bienestar, Julio César Quintero Ledezma, informó que se habían realizado revisiones técnicas del terreno y que se esperaba colocar la primera piedra a finales de ese mes o durante los primeros días de octubre. Sin embargo, esa expectativa tampoco se cumplió.
La información más reciente, correspondiente al 19 de octubre de 2026, señala que el proyecto todavía esperaba la autorización de las instancias federales para incorporarse a la cartera de inversión. El secretario de Salud de Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo, explicó que, sin esa aprobación, no es posible avanzar hacia la licitación de la obra.
Es decir, pese a los anuncios, supervisiones y compromisos, el nuevo hospital todavía no cuenta con una fecha confirmada para iniciar su construcción.

¿DÓNDE ESTÁ LA PRESIÓN DEL GOBIERNO MUNICIPAL?
Aunque el Ayuntamiento ha informado que cumplió con la donación del terreno y la entrega de las escrituras correspondientes, la pregunta que sigue sin respuesta es qué tan contundente ha sido la exigencia política y administrativa ante la Federación para acelerar un proyecto del que depende la atención médica de toda una región.
No basta con anunciar reuniones, informar sobre expedientes o asegurar que los trámites avanzan favorablemente. La ciudadanía necesita resultados, fechas verificables y, sobre todo, una solución inmediata para quienes requieren atención de urgencias.
La alcaldesa Guadalupe López González tiene la responsabilidad de mantener una gestión permanente y exigir respuestas a las autoridades federales, sin conformarse con nuevos aplazamientos. La salud de los alvaradenses no puede quedar supeditada a los tiempos burocráticos ni a las modificaciones de un proyecto que lleva meses esperando.
MARIO ZAMORA LLAMA A LA CIUDADANÍA A EXIGIR RESULTADOS
Mario Zamora Gastélum insistió en que pareciera que a nadie le interesa verdaderamente resolver la falta de hospital en Guamúchil, pues considera que hacen falta gestiones y voluntad política para conseguir respuestas de quienes tienen la responsabilidad de concretar la obra.
También pidió a la ciudadanía poner mayor atención al momento de elegir a sus próximos gobernantes, pues señaló que la población necesita representantes cercanos, que conozcan sus problemas, se preocupen por sus necesidades y trabajen para resolverlos.
"¿Quién es el diputado federal de esta zona? No saben ni quién es. Bueno, yo te garantizo una cosa: si lo hubieran visto hablando en tribuna, hablando a favor del hospital, te acordarías de él, pero, ¿cuándo se ha subido a hablar de eso? Ese es el problema que tenemos". Indicó el funcionario federal.
Mientras tanto, Guamúchil sigue pagando las consecuencias de quedarse sin hospital. Las promesas no atienden infartos, accidentes, complicaciones médicas ni emergencias que requieren intervención inmediata.
La pregunta es inevitable: ¿cuántas emergencias más tendrán que enfrentar las familias de Salvador Alvarado antes de que los gobiernos municipal, estatal y federal dejen de pasarse la responsabilidad y entreguen una solución?
Porque un hospital no es un lujo ni una obra para presumir en discursos políticos: es una necesidad indispensable para proteger la vida de miles de personas.