GUASAVE, SINALOA.- La falta de atención de las calles Rafael Buelna y Ruiz Payán en Guasave comienza a dejar de ser un simple problema de baches para convertirse en una afectación que pone en riesgo a quienes diariamente transitan por este sector de alta circulación vehicular.
El entronque de las vialidades presenta enormes hoyos, deterioro del pavimento y señales de un aparente problema de drenaje, condiciones que, lejos de mejorar, continúan agravándose ante la falta de una intervención visible por parte de las autoridades municipales.
EL PAVIMENTO SE DESMORONA
El estado deplorable que guarda la calle obliga a los automovilistas a disminuir considerablemente la velocidad y realizar maniobras para intentar esquivar los desperfectos.
Cada paso de los vehículos por la zona representa un riesgo de sufrir daños en neumáticos, suspensión, rines y otras partes mecánicas, especialmente cuando los conductores se encuentran con los hoyos prácticamente de frente.
La situación se vuelve todavía más complicada durante la noche o cuando se presentan lluvias, debido a que el agua puede ocultar la profundidad de los baches y dificultar que los conductores los detecten a tiempo.

¿QUÉ ESTÁ PROVOCANDO EL DETERIORO?
El problema no aparenta limitarse únicamente al desgaste natural de la vialidad. En el sector se observa lo que sería un derrame de aguas residuales relacionado con una alcantarilla ubicada sobre el bulevar Ruiz Payán.
De confirmarse que existe una fuga o falla en la infraestructura de drenaje, atender únicamente los baches sería una solución temporal.
Mientras continúe el derrame, la humedad y el deterioro de la superficie podrían seguir afectando el pavimento, haciendo que cualquier reparación superficial termine siendo insuficiente.
JUMAPAG DEBE REVISAR LA RED DE DRENAJE
Ante esta situación, la atención tendría que comenzar por determinar qué está ocurriendo debajo de la superficie.
La Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guasave ( JUMAPAG ) debe revisar las condiciones de la red de alcantarillado, localizar el origen del posible derrame y corregir la falla, mientras que Obras Públicas tendría que evaluar los daños que presenta actualmente la vialidad.
La coordinación entre ambas áreas resulta fundamental. De poco serviría rehabilitar el pavimento si la causa del deterioro permanece activa.

UNA PROBLEMÁTICA QUE NO DEBERÍA ESPERAR
Lo preocupante para habitantes y automovilistas es que, de acuerdo con lo observado en el sector, no se aprecia una intervención integral que permita frenar el deterioro.
Mientras las dependencias determinan quién debe actuar, los baches continúan creciendo y quienes utilizan diariamente esta vialidad son los que terminan enfrentando las consecuencias.
La situación merece una revisión en campo y una respuesta concreta. No solamente se trata de mejorar la imagen de una calle, sino de evitar accidentes, daños a vehículos y un deterioro todavía mayor de la infraestructura urbana.
El llamado es para que JUMAPAG y Obras Públicas acudan al cruce de Rafael Buelna y Ruiz Payán, determinen qué está provocando el problema y establezcan una solución definitiva.
Porque tapar los baches sin reparar primero una posible fuga de aguas negras sería únicamente poner un parche sobre un problema que podría volver a aparecer.