GUASAVE, SINALOA.- Entre veladoras, flores, papel picado y telas colocadas con amor y solidaridad, el Monumento a la Madre se convirtió en un espacio de memoria, resistencia y exigencia de justicia, con la instalación del "Altar de Muertas", un altar dedicado a las mujeres víctimas de feminicidio.
La iniciativa reunió a integrantes de los colectivos Rastreadoras de Guasave, Sororas Guasave, Sororas Sinaloa y Amapas Rebeldes el pasado Domingo 31 de Octubre, quienes, junto con ciudadanos, construyeron de manera colectiva un homenaje para recordar a las mujeres que fueron asesinadas y cuyas vidas fueron arrebatadas por la violencia de género.
En el altar se honró la memoria de Claudia, doña Beni, Marina y doña Cecilia, mujeres cuyos nombres permanecen presentes en el recuerdo de sus familias y de quienes se niegan a permitir que sus historias queden sepultadas en el silencio.
La ciudadanía se sumó mediante la donación y colocación de veladoras, flores, papel picado y telas, convirtiendo cada aportación en una expresión de solidaridad y en un mensaje contundente contra la violencia que continúa cobrando vidas de mujeres.

UN ALTAR QUE NO SOLO RECUERDA, TAMBIÉN DENUNCIA
La instalación no fue únicamente una representación de la tradición del Día de Muertos. Se convirtió en un espacio para visibilizar la crisis de violencia de género y recordar que detrás de cada víctima existe una historia, una familia y una vida que merecía continuar.
Cada nombre colocado en el altar representa una ausencia que duele, una familia que enfrenta el duelo y una exigencia que sigue pendiente: que los casos sean esclarecidos, que los responsables enfrenten la justicia y que ninguna mujer más tenga que convertirse en víctima.
La memoria también se transformó en una forma de resistencia frente a la indiferencia, porque recordar a las mujeres asesinadas significa reconocer que la violencia feminicida no puede normalizarse ni quedar reducida a una cifra.

RECORDAR ES EXIGIR JUSTICIA
Las integrantes de los colectivos y quienes participaron en esta acción colectiva dejaron un mensaje que trasciende las veladoras y las flores: acompañar a las víctimas y a sus familias también es resistir; alzar la voz por una mujer es defender la vida de todas.
El altar instalado en el Monumento a la Madre representa una exigencia de justicia, pero también un llamado a la sociedad y a las autoridades para que la violencia contra las mujeres no siga encontrando espacio en la impunidad, el silencio o el olvido.
Porque las mujeres que ya no están merecen ser recordadas por sus vidas, sus historias y el amor que dejaron, pero también porque sus nombres deben permanecer como una exigencia permanente de verdad y justicia.
Mientras sus nombres sigan presentes, no habrá silencio que las borre ni olvido que pueda apagar la exigencia de justicia.