GUAMÚCHIL, SALVADOR ALVARADO.- Mientras el gobierno municipal de Salvador Alvarado presume avances en materia de rehabilitación de drenajes sanitarios y anuncia nuevas inversiones millonarias para atender el colapso de alcantarillados, la realidad que observan los ciudadanos es muy distinta: las descargas de aguas residuales continúan llegando al río Évora, uno de los principales cuerpos de agua de la región.
Recientemente, la alcaldesa Guadalupe López González anunció un segundo paquete de obras por alrededor de ocho millones de pesos destinado principalmente a la rehabilitación de la red de alcantarillado sanitario. Según el discurso oficial, estas acciones buscan resolver problemas históricos de drenaje y mejorar la calidad de los servicios públicos para la población.
Sin embargo, para numerosos ciudadanos y sectores ambientalistas, los resultados siguen siendo insuficientes. A pesar de los recursos invertidos en los últimos años, persisten los reportes de fugas, derrames de aguas negras y escurrimientos que terminan afectando arroyos, canales y eventualmente el río Évora.

UNA DEUDA PENDIENTE CON EL MEDIO AMBIENTE
La contaminación del río no es un problema reciente. Durante años se han documentado descargas de aguas residuales que impactan la calidad del agua y generan preocupación entre habitantes de las comunidades cercanas.
Además, la gran cantidad de llantas abandonadas en las márgenes y dentro del río evidencia la falta de resultados por parte del Departamento de Ecología, cuyos responsables habían anunciado el retiro de estos residuos. Sin embargo, gran parte de los neumáticos continúa acumulándose a la orilla del cauce, mientras que otros permanecen sumergidos en el fondo, contribuyendo a la contaminación del río y afectando el equilibrio ambiental de la zona.
Por ello, algunos ciudadanos cuestionan que la administración municipal continúe anunciando obras como grandes logros cuando los problemas de fondo aún no han sido resueltos. Consideran que no basta con realizar reparaciones parciales o atender únicamente los puntos más críticos si el sistema en su conjunto sigue presentando fallas recurrentes.

OBRAS QUE "SE SIENTEN", PERO NO SE REFLEJAN
La alcaldesa ha señalado que se trata de obras "que no se ven, pero se sienten". No obstante, para quienes observan diariamente los efectos de los derrames sanitarios, la percepción es diferente.
Vecinos consideran que si realmente existiera un sistema de alcantarillado eficiente, el municipio no seguiría enfrentando episodios de contaminación que terminan afectando ecosistemas, generando malos olores y poniendo en riesgo la salud pública.
MÁS QUE ANUNCIOS, RESULTADOS
Aunque el Ayuntamiento sostiene que continuará invirtiendo en infraestructura sanitaria durante los próximos años, las críticas apuntan a que los avances anunciados aún no se traducen en una solución definitiva.
Mientras las aguas residuales continúen llegando al río Évora, difícilmente podrá hablarse de un sistema de drenaje exitoso. Para muchos ciudadanos, el verdadero indicador del progreso no será el monto invertido ni los banderazos de obra, sino el día en que el municipio deje de contaminar uno de sus recursos naturales más importantes.