De Guasave al mundo: la historia de Pancho Ochoa y El Pollo Loco
Guasave, Sinaloa.- El éxito no siempre comienza con grandes ambiciones, sino con la necesidad de salir adelante. Para Juan Francisco Ochoa Zazueta, conocido como Pancho Ochoa, el camino hacia la creación de una de las cadenas de comida rápida más reconocidas internacionalmente surgió de una idea sencilla: encontrar un negocio que le permitiera obtener los recursos necesarios para ofrecerles estudios profesionales a sus hijos.
Su historia, marcada por el trabajo, la persistencia y los tropiezos, terminó convirtiéndose en un ejemplo de emprendimiento sinaloense que llevó el nombre de Guasave más allá de las fronteras.

De pequeños negocios a una gran oportunidad
Nacido el 31 de enero de 1944 en Bacayopa, municipio de Choix, Sinaloa, Pancho Ochoa hizo su vida desde pequeño en Guasave, donde formó su familia junto a su esposa, Flérida Inzunza.
Antes de incursionar en la industria restaurantera, probó suerte en diferentes actividades comerciales. Tuvo una zapatería, trabajó en la venta de automóviles y emprendió otros pequeños negocios, experiencias que le permitieron adquirir conocimientos sobre el comercio y la atención al cliente.
Sin imaginar el alcance que tendría su siguiente proyecto, en 1974 encontró una oportunidad en algo tan cotidiano como comprar pollo asado. En repetidas ocasiones acudió a un establecimiento de Guasave donde el producto se agotaba rápidamente, pues apenas comercializaban alrededor de 100 pollos diarios, pese a que existía una mayor demanda.

Aquella situación despertó su visión comercial: vender no solamente los 100 pollos que ofrecía aquel negocio, sino también los que dejaba de vender por falta de capacidad.
Una receta familiar que conquistó fronteras
Así, el lunes 6 de enero de 1975 abrió sus puertas el primer restaurante de El Pollo Loco del mundo, sobre la avenida Guerrero, entre Doctor de la Torre y Corregidora, en el centro de Guasave.
El distintivo del establecimiento fue una receta familiar para marinar el pollo, elaborada con una combinación de condimentos, hierbas, especias y frutas, transmitida de generación en generación.

La aceptación del público permitió que el negocio creciera rápidamente. En 1977, durante una feria en San Luis Potosí, la marca comenzó su expansión fuera de Guasave con la apertura de su primera sucursal en otra entidad del país.
El crecimiento continuó por distintas ciudades de México hasta que el proyecto cruzó la frontera. El 8 de diciembre de 1980 abrió el primer restaurante de El Pollo Loco en Los Ángeles, California, dando paso a su incursión en el mercado estadounidense.
De un restaurante local a una marca internacional
Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento familiar alcanzó dimensiones internacionales. Actualmente, El Pollo Loco cuenta con cerca de 100 establecimientos en México y alrededor de 520 en Estados Unidos, además de presencia en mercados internacionales como Filipinas y Japón.
Sin embargo, el crecimiento comercial no ha sido el único resultado de aquella iniciativa. La trayectoria de Juan Francisco Ochoa Zazueta también le ha valido reconocimientos en México y Estados Unidos.
Su nombre quedó inscrito en el Paseo de las Estrellas de Las Vegas (Las Vegas Walk of Stars), recibió la Medalla al Máximo Orgullo Hispano y fue reconocido por el congresista estadounidense Henry Cuéllar por su contribución empresarial. También recibió el Galardón Ejecutivo del Año The Race Award, entregado en las instalaciones de la Universidad de Harvard, en Boston, Massachusetts.

A estas distinciones se suma la proclamación del 6 de enero como Día de El Pollo Loco en Las Vegas, en reconocimiento a la historia de la marca.
Guasave, el lugar donde comenzó todo
En México, su trayectoria fue reconocida en el Senado de la República por sus aportaciones como empresario con proyección internacional. En su tierra de adopción, Guasave, fue incorporado a la Galería de Guasavenses Ilustres, ubicada en el Centro Cultural María del Rosario Espinoza.
A más de cinco décadas de aquel primer establecimiento, la historia de Pancho Ochoa conserva un vínculo especial con Guasave. El negocio que nació con la intención de asegurar mejores oportunidades para sus hijos terminó convirtiéndose en una marca internacional.

Y aunque su nombre ha recorrido escenarios empresariales de distintos países, el origen de todo permanece en una esquina del centro de Guasave, donde una oportunidad comercial y una receta familiar cambiaron el rumbo de su vida.