GUASAVE, SINALOA.- La falta de energía eléctrica en el jardín de niños Josefa Ibarra Bastidas, ubicado en la colonia Makarenco, llevó a madres y padres de familia a manifestarse pacíficamente este lunes para exigir una solución que permita a sus hijos regresar a las aulas, luego de permanecer tres semanas sin recibir clases presenciales.
La preocupación de las familias no se limita al rezago educativo. También advierten que el plantel no reúne las condiciones necesarias para recibir a los menores de manera segura, por lo que demandan la intervención de las autoridades educativas para resolver el problema.

GESTIONES SIN RESPUESTA Y NIÑOS FUERA DE LAS AULAS
Madres de familia, explican que la situación continúa sin una respuesta favorable, pese a que durante la semana pasada acudieron a Culiacán para entregar documentos y solicitar la atención de las dependencias correspondientes.
Ante la imposibilidad de utilizar las instalaciones en condiciones adecuadas, los estudiantes reciben actividades para realizar desde sus hogares. Sin embargo, las familias consideran que esta alternativa no reemplaza el aprendizaje en el salón de clases, ni la convivencia diaria con sus compañeros y docentes.
Campos advirtió que la prolongación de esta situación comienza a repercutir en el ánimo de los niños, quienes siguen sin poder retomar su rutina escolar. Para los padres, cada día que transcurre sin una solución representa una nueva dificultad para garantizar la educación de sus hijos.

REPARACIÓN PODRÍA COSTAR HASTA 300 MIL PESOS
A la problemática eléctrica se suman otras deficiencias en el inmueble, entre ellas daños en los techos y en los sanitarios, condiciones que, de acuerdo con las familias, también requieren atención para evitar que el deterioro continúe.
Ante la falta de una respuesta concreta, los propios padres han buscado alternativas para reunir dinero. Han organizado rifas y solicitado apoyo a otras instituciones educativas, tanto públicas como privadas, con la intención de encontrar una salida al problema.
No obstante, los presupuestos que han recibido resultan demasiado elevados para cubrirlos con recursos propios. Aunque todavía no existe una cifra definitiva, estiman que los trabajos eléctricos podrían alcanzar aproximadamente los 300 mil pesos, debido a que posiblemente sea necesario instalar un transformador.
La cantidad representa una carga económica difícil de asumir para las familias, que consideran que la solución debe provenir de las instancias responsables de atender la infraestructura escolar.

EXIGEN INTERVENCIÓN DEL ESTADO Y DEL ISIFE
Durante la manifestación, los padres insistieron en que no pueden continuar esperando indefinidamente mientras sus hijos permanecen fuera de las aulas. Por ello, hicieron un llamado a las autoridades educativas estatales y al Instituto Sinaloense de la Infraestructura Física Educativa (ISIFE) para que revisen el caso y determinen las acciones necesarias.
La exigencia central es que se atiendan las fallas eléctricas y las demás deficiencias del plantel, con el propósito de garantizar un regreso seguro a las actividades presenciales.
Mientras no exista una solución, decenas de familias enfrentan la incertidumbre de no saber cuándo podrán sus hijos volver a clases con normalidad. Los padres esperan que su protesta permita acelerar las gestiones y que la reparación no siga dependiendo de colectas organizadas por quienes, además de buscar la educación de sus hijos, ahora intentan reunir recursos para recuperar las condiciones básicas de su escuela.