Los parques públicos deberían ser pulmones de la ciudad, espacios donde la naturaleza combate la contaminación, reduce las islas de calor y protege la biodiversidad. En Ahome, sin embargo, la realidad es otra: estos espacios están olvidados, deteriorados y en riesgo.
Según datos oficiales, existen 237 parques públicos y áreas recreativas, pero la mayoría se encuentran abandonados, con alumbrado deficiente o inservible, infraestructura deteriorada y llenos de desechos.
El pasado 20 de junio, las autoridades anunciaron la intervención de 72 parques en 40 colonias, con limpieza y rehabilitación de juegos infantiles. Pero para los vecinos, esto apenas roza la superficie: el rezago sigue siendo evidente y preocupante.
"Nos perjudica porque no podemos dejar a los niños solos por el monte que está ahí, por la gente, ya que hay mucha gente mala", Judith Chaparro, vecina del sector.

Algunas de las áreas más críticas son Las Canteras, Los Ángeles, Siglo 21, Las Catarinas, Las Mañanitas, Viñedos, Infonavit Macapule, Tabachines e Infonavit Mochicachui. Aquí, los columpios oxidados y el alumbrado casi inexistente convierten los parques en espacios inseguros, mientras la maleza y los desechos crecen sin control.
"No tiene alumbrado. Que le pongan más atención, aquí hay mucha delincuencia, gente que se mete a robar a las casas", Bernabé Ángulo, vecino afectado.
La degradación de los parques impacta directamente en la calidad de vida, aumenta la inseguridad y reduce los beneficios ambientales que estos espacios deberían ofrecer.
Ahome enfrenta hoy una decisión crítica: permitir que estos espacios se pierdan y se conviertan en focos de peligro, o invertir en su recuperación para garantizar seguridad, salud y bienestar a quienes dependen de ellos.
Hoy, los parques de la ciudad son más una amenaza que un refugio.
