Falta de capital frena siembras en el Valle de El Carrizo
Las siembras del ciclo agrícola en el Valle de El Carrizo avanzan lentamente y, aunque existe disponibilidad de agua, la falta de capital mantiene detenidos buena parte de los terrenos agrícolas.
De acuerdo con Epifanio Machado Coronel, presidente de la Junta Local de Sanidad Vegetal del Valle del Carrizo (JLSVVC) actualmente se tienen alrededor de 540 hectáreas establecidas, principalmente con chiles, chile jalapeño y otras variedades de picantes, además de las primeras superficies de tomatillo.
Asignación de agua definirá superficie de siembra
El productor señaló que todavía no existe una cifra definitiva sobre la superficie que podrá establecerse, ya que será hasta este 6 de octubre cuando se conozca la primera asignación de agua para los módulos de riego.
Explicó que esta será una preasignación, mientras que la asignación definitiva se realizará a finales de octubre, dependiendo de los volúmenes que alcancen las presas, por lo que la superficie autorizada podría incrementarse.
Machado Coronel estimó que actualmente cerca del 70 por ciento de los terrenos permanecen sin movimiento, situación que atribuyó principalmente a la descapitalización de los productores y a las restricciones para acceder a financiamientos.
Productores muestran mayor interés por sembrar maíz
Señaló que el año pasado, en el Valle de El Carrizo se otorgaron permisos para alrededor de 34 mil hectáreas, de las cuales 26 mil 500 correspondieron a trigo, cultivo que tradicionalmente predomina en esta región.
Sin embargo, para este ciclo también existe interés por incrementar la superficie de maíz, luego de que algunos productores reportaran mejores resultados económicos con este cultivo durante el ciclo anterior.
Créditos restringidos
Expresó que, la falta de financiamiento, está frenando estas decisiones, debido a que los créditos para el sector se encuentran más restringidos.
A esto se suma que productores de trigo permanecen a la espera del pago complementario lo cual podría ayudar a recuperar liquidez y reactivar los trabajos en los terrenos.
El temor entre los productores es que finalmente haya agua disponible para sembrar, pero no los recursos económicos suficientes para aprovecharla, reduciendo la superficie agrícola que normalmente se establece en el valle.
