Los astilleros son mucho más que simples talleres, son centros clave para la seguridad marítima, donde se construyen, reparan y mantienen embarcaciones de distintos tamaños, asegurando que los pescadores puedan salir al mar en condiciones óptimas.
En diciembre del 2023, el astillero que operaba en el puerto de Topolobampo cerró sus puertas por problemas ecológicos, dejando a la deriva a los pescadores de altamar quienes desde entonces han tenido que trasladarse a varaderos más lejanos, como los de Mazatlán o Guaymas, lo que ha elevado sus costos de operación de manera significativa.
" Antes no teníamos ese gasto , cuando estaba el varadero aquí en Topolobampo , solo llevábamos el barco , lo subían y solo estábamos al pendiente" Rodolfo Espinoza, Dirigente de la Unión de Armadores de Topo-Viejo
Para que una embarcación esté lista para la temporada de pesca se requiere de al menos un millón de pesos para gasto de diésel, reparaciones y artes de pesca, mientras que el traslado del barco a otro puerto para el servicio ronda en los 300 mil pesos.
De las 64 embarcaciones registradas en Topolobampo, solo 17 podrían zarpar a la próxima zafra de camarón, aún que lo harán con presupuestos limitados, tanques a medias y el riesgo de no obtener ganancias suficientes.
"Tienen que subir a varadero para que nos den el certificado de seguridad marítima y no hay dinero para hacer eso , llevar el barco y hacerle lo que se le va a hacer estamos hablando mínimo de 300 mil pesos" Rodolfo Espinoza, Dirigente de la Unión de Armadores de Topo-Viejo
Felipe Loya, quien se dedica a la soldadura y servicios en el muelle, relata que en años anteriores estas fechas eran sinónimo de abundante trabajo y largas jornadas en la reparación y acondicionamiento de embarcaciones, mientras que hoy la realidad es distinta.
" Los barcos están deteriorados y ya no les quieren meter por lo mismo , es mucho el gasto y poca la entrada de dinero" Felipe Moya, Soldador en el muelle de Topolobampo
La ausencia de astilleros, sumada a la falta de apoyos, créditos y a los altos costos de insumos, amenaza la economía del sector pesquero , dejando a miles de familias en la incertidumbre y al puerto con un panorama incierto frente a la próxima temporada de pesca.