El uso de medicamentos como Ozempic y Wegovy para bajar de peso ha incrementado en los últimos años, pero especialistas advierten que su consumo sin supervisión médica puede representar riesgos para la salud. Aunque estos tratamientos están indicados para personas con obesidad, sobrepeso o diabetes tipo 2, cada vez son más utilizados con fines estéticos, incluso en casos donde la pérdida de peso podría lograrse mediante cambios en la alimentación y la actividad física.
La licenciada en nutrición Mariana Vargas explicó que estos medicamentos, cuyo principio activo es la semaglutida, deben formar parte de un tratamiento integral y siempre bajo indicación de un médico.
"Tenemos también vía inyectable Ozempic y Wegovy, que son los más conocidos ahorita, que son las marcas que mucha gente está utilizando para bajar de peso, que se utilizan en personas con sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2", señaló.
La especialista precisó que los nutriólogos brindan acompañamiento durante el tratamiento, pero no son quienes determinan el medicamento que debe utilizar cada paciente.
"Nosotros no aplicamos, no decidimos qué tipo de medicamento, solo damos el acompañamiento", indicó.
Especialistas recomiendan evitar la automedicación
Mariana Vargas advirtió que algunas personas recurren a estos medicamentos para perder menos de 10 kilogramos, pese a que en muchos de esos casos el objetivo puede alcanzarse con un plan de alimentación equilibrado y ejercicio, sin necesidad de tratamiento farmacológico.
La semaglutida pertenece a una clase de medicamentos que ayuda a controlar el apetito y favorece la pérdida de peso. Sin embargo, su uso requiere una valoración médica para definir la dosis adecuada y dar seguimiento a posibles efectos secundarios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido la obesidad como uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. De acuerdo con el organismo, esta condición estuvo asociada con 3.7 millones de muertes en el mundo durante 2024, por lo que en 2025 emitió lineamientos para orientar el uso de medicamentos destinados al tratamiento de la obesidad.

Venta sin receta facilita el acceso
A pesar de que la semaglutida es un medicamento, en México puede adquirirse con relativa facilidad, incluso sin receta médica en algunos establecimientos y a través de redes sociales, donde se desconoce el origen de los productos ofertados.
Su precio oscila entre los 3 mil y 5 mil pesos, dependiendo de la presentación y la marca, lo que no ha frenado su creciente demanda.
Claudia García, responsable de la Mesa de Servicios de Salud de Coordinación y Fomento Sanitario, reiteró que estos medicamentos no deben utilizarse con fines estéticos ni consumirse por iniciativa propia.
"Al ser un medicamento únicamente lo puede prescribir un médico, no es un suplemento alimenticio, no es algo con fines estéticos, por lo tanto su prescripción debe ser estrictamente por un médico", afirmó.
Especialistas coinciden en que el tratamiento con semaglutida debe complementarse con cambios en el estilo de vida, incluyendo una alimentación saludable, actividad física regular y seguimiento por profesionales de la salud para obtener resultados seguros y sostenibles.