México cerró su participación como anfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2026 con un saldo mixto en materia económica. Si bien las tres sedes mundialistas recibieron miles de visitantes nacionales y extranjeros, las cifras preliminares de organismos empresariales muestran que la derrama económica quedó muy por debajo de las proyecciones iniciales y, en algunos casos, apenas superó o incluso estuvo cerca del monto invertido por los gobiernos en infraestructura.
Mientras la inversión pública provino de recursos presupuestales destinados a obras de movilidad, mejoramiento urbano, seguridad, conectividad e infraestructura, la derrama económica corresponde al gasto realizado por turistas y visitantes en hoteles, restaurantes, transporte, comercio y servicios, recursos que benefician principalmente al sector privado y generan recaudación fiscal de manera indirecta.
Ciudad de México concentró la mayor inversión
La capital del país fue la sede que concentró el mayor gasto público para recibir el Mundial.
De acuerdo con información del Gobierno de la Ciudad de México, la inversión en infraestructura alcanzó 33 mil 122 millones de pesos, integrada por 10 mil millones de pesos destinados a la remodelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y 23 mil 122 millones para obras de movilidad, mejoramiento urbano, seguridad y rehabilitación de espacios públicos.
Sin embargo, diversas obras fueron objeto de críticas por tratarse de intervenciones distintas a las originalmente anunciadas, como trabajos de pintura en vialidades, mientras que otras, entre ellas la entrega de algunas canchas deportivas, permanecían inconclusas al cierre del Mundial.
En materia económica también hubo diferencias entre las expectativas y los resultados.
La Secretaría de Desarrollo Económico capitalina estimó inicialmente una derrama cercana a 50 mil millones de pesos, aunque cifras reportadas por la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México indican que el impacto económico alcanzó 22 mil 678 millones de pesos, además de la generación de aproximadamente 80 mil empleos temporales.

Jalisco no alcanzó las expectativas
En Jalisco, la inversión pública para adecuar infraestructura urbana, vialidades y servicios relacionados con la Copa del Mundo fue de aproximadamente 2 mil millones de pesos.
Las proyecciones oficiales estimaban una derrama superior a 20 mil millones de pesos; sin embargo, la Oficina de Visitantes y Convenciones de Guadalajara calcula que el impacto económico real se ubicó entre 10 mil 500 y 11 mil 500 millones de pesos, utilizando un multiplicador conservador basado en el gasto de hospedaje.
Aunque el resultado representa una importante inyección de recursos para el sector turístico, quedó prácticamente a la mitad de las expectativas planteadas antes del torneo.
Nuevo León registró la mayor diferencia
El contraste más marcado se presentó en Nuevo León.
El gobierno estatal destinó alrededor de 3 mil millones de pesos para obras de infraestructura, adecuaciones urbanas y mejoras en conectividad con motivo del Mundial.
Las estimaciones oficiales proyectaban una derrama superior a 30 mil millones de pesos; sin embargo, cifras preliminares de la Cámara de Comercio de Monterrey calculan que los cuatro encuentros disputados en la entidad generaron alrededor de 4 mil millones de pesos, muy lejos de las previsiones iniciales.
Balance nacional
De acuerdo con un análisis elaborado por Meganoticias con información de organismos empresariales, la derrama económica conjunta de las tres sedes alcanzó aproximadamente 38 mil 178 millones de pesos, cifra inferior a los 65 mil millones de pesos que esperaba el sector turístico antes del inicio del torneo.
Las diferencias entre las proyecciones y los resultados reavivan el debate sobre el costo-beneficio de las inversiones públicas realizadas para albergar eventos deportivos de gran escala.
Especialistas recuerdan que la inversión pública y la derrama económica no son conceptos equivalentes. Mientras los recursos destinados a infraestructura provienen directamente del presupuesto gubernamental, la derrama económica corresponde al consumo efectuado por visitantes en hoteles, restaurantes, transporte, comercio y otros servicios privados.
Por ello, advierten que el verdadero legado económico del Mundial no podrá evaluarse únicamente con los ingresos generados durante las semanas de competencia.
El impacto de las inversiones realizadas dependerá de que las obras de infraestructura, movilidad y modernización urbana permitan incrementar de manera sostenida el turismo, mejorar la competitividad de las ciudades sede y elevar la calidad de los servicios públicos una vez concluida la Copa del Mundo.