La instalación de un cocodrilario en el Manglito, municipio de Lázaro Cárdenas, se encuentra en etapa de trámites para habilitar un espacio de manejo seguro de estos reptiles, ante el incremento de reportes sobre su presencia en zonas cercanas a asentamientos humanos y áreas turísticas de la región.
El proyecto es impulsado por una organización no gubernamental que, de acuerdo con lo informado por autoridades estatales, ya cuenta con recursos autorizados para su desarrollo. Sin embargo, todavía deben resolverse los aspectos jurídicos relacionados con el terreno, propiedad del Gobierno de Michoacán y actualmente vinculado a un fideicomiso constituido hace años.
La propuesta contempla establecer el cocodrilario en un área natural protegida administrada por el gobierno estatal, con el propósito de contar con un sitio adecuado para recibir ejemplares que sean encontrados fuera de su hábitat y representen un riesgo para la población.
Además de contribuir al manejo de estos animales, el espacio funcionaría como un atractivo turístico para visitantes y habitantes de las comunidades cercanas, quienes podrían observarlos de manera segura.
La expectativa de las autoridades es que los trámites puedan concluir en los próximos meses, de modo que la obra quede instalada e inaugurada antes de que termine la actual administración estatal. No obstante, todavía no se cuenta con una fecha definida para el inicio de la construcción.
Aumentan reportes de cocodrilos en humedales de Lázaro Cárdenas
Entre las zonas donde se ha reportado una mayor presencia de cocodrilos se encuentran los alrededores de la siderúrgica ArcelorMittal, el tramo hacia Playa Azul, el estero del Caimán y el área del Manglito, cercana al boulevard costero.
Estos sitios forman parte de un sistema de humedales y esteros que constituyen el hábitat natural de la especie, pero que actualmente están rodeados por infraestructura industrial, carreteras y zonas urbanizadas.
El crecimiento de la población en estos espacios ha incrementado la interacción entre personas y reptiles. A ello se suma la dinámica territorial de los cocodrilos, pues los machos jóvenes pueden ser desplazados por ejemplares adultos y buscar otros sitios para establecerse.
La situación ha derivado en incidentes y en antecedentes de consecuencias fatales, incluidos casos de dos menores de edad que perdieron la vida en años recientes, de acuerdo con lo señalado por las autoridades.
Ante este escenario, el cocodrilario busca ofrecer una alternativa para el manejo de ejemplares fuera de su entorno habitual, reducir riesgos para la población y permitir la conservación y observación de la especie bajo condiciones controladas.