Voltear cifras al manejarlas, invertir letras al escribir o confundir palabras al pronunciarlas son situaciones que muchos adultos describen como parte de su vida cotidiana. Para algunos, detrás de ellas hay una dislexia que nunca fue identificada. Con motivo del Día Internacional de la Dislexia, que se conmemora el 8 de octubre, el testimonio consultado permite asomarse a cómo se vive este trastorno del aprendizaje en la edad adulta.

Cómo se manifiesta en la vida diaria
Según el testimonio consultado, es común que los adultos inviertan números y cifras al manejarlos, así como ciertas palabras al pronunciarlas o escribirlas. En los niveles leves, la dislexia es difícil de detectar en la edad adulta, porque con los años la persona logra dominar la lectura y la escritura. Por eso, muchas personas viven toda su vida con dislexia sin darse cuenta.
En los niveles más altos del trastorno, en cambio, hay adultos que nunca logran consolidar la lectura ni la escritura. Es el caso de un joven de 18 años mencionado en el testimonio: puede formar sílabas cortas, pero al intentar leer palabras completas o escribir, se le invierten o se le omiten letras.

Cuántas personas la tienen
No existe una cifra oficial para México. Medios y la UNAM repiten que la dislexia afecta a 10% de la población mundial, unos 700 millones de personas, y lo atribuyen a la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque no se localizó un documento de la OMS que publique esa cifra. Las estimaciones varían mucho: la Asociación Internacional de Dislexia (IDA) calcula que entre 15% y 20% de la población de Estados Unidos presenta síntomas de dislexia, aunque no todos con una gravedad suficiente para considerarse una discapacidad, mientras que los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de ese país hablan de entre 5% y 10%.
Para el idioma español, una publicación de Infobae retoma a la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que indica que la prevalencia estimada es menor. En México, Save the Children y Kiddi sin Barreras estiman que 7% de los niños en edad escolar, unos 2.2 millones, tiene dificultades relacionadas con la dislexia; se trata de una estimación de organizaciones, no de un dato oficial.