SAN LUIS, Arizona. ? En un golpe contundente contra el tráfico de sustancias ilícitas en la frontera, agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) lograron el decomiso de un cuantioso cargamento de narcóticos que pretendía ser introducido en territorio estadounidense bajo una compleja modalidad de ocultamiento.

La intercepción ocurrió en el Puerto de Entrada de San Luis, luego de que las autoridades detectaran anomalías severas en una unidad motriz particular durante las inspecciones de rutina.
El agudo olfato de la ley
De acuerdo con informes oficiales provistos por la división CBP Field Operations, el vehículo en cuestión fue derivado hacia el área de inspección secundaria. En este punto, los oficiales combinaron el uso de sistemas de escaneo tecnológico no intrusivos con el despliegue de un binomio canino (K9) especializado en la detección de narcóticos.
El ejemplar canino realizó una alerta positiva al olfatear el automóvil, guiando a los agentes hacia modificaciones estructurales sospechosas que no correspondían al diseño de fábrica.
Escondite milimétrico
Tras una minuciosa inspección física, las corporaciones fronterizas descubrieron modificaciones y espacios de doble fondo en zonas estratégicas de la carrocería. En total, los oficiales extrajeron 84 paquetes sellados que se encontraban minuciosamente distribuidos e incrustados en:
El cortafuegos (la zona de aislamiento térmico y acústico del motor).
Las cavidades internas de las puertas.
Los paneles traseros de los cuartos del vehículo.
Los paquetes plásticos contenían una sustancia blanquecina y cristalina que, tras las pruebas reactivas de campo, dio positivo a metanfetamina, arrojando un peso combinado de 85.95 libras (aproximadamente 39 kilogramos).
Consecuencias e investigación
Como parte de los protocolos federales en la frontera sur de EE. UU., los narcóticos y el automóvil modificado fueron incautados de manera definitiva bajo el lema operativo "Seize My Ride".

El caso fue turnado de inmediato a los agentes especiales de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI). Esta división se encargará de realizar las indagatorias penales correspondientes para determinar la identidad de los implicados y el origen de la red de contrabando que coordinó el traslado de este cargamento, cuyo valor en el mercado negro asciende a miles de dólares