Pagar una colegiatura no garantiza aprobar materias ni obtener un título sin esfuerzo, coinciden especialistas y datos oficiales que desmienten uno de los mitos más arraigados sobre la educación privada en México.

El mito de la aprobación automática
Existe la creencia generalizada de que, por pagar una colegiatura o por tener influencias familiares, los alumnos de escuelas privadas no reprueban. Denis Liset Parnet Gámez, coordinadora de Psicología y Ciencias de la Educación en la Universidad Vizcaya de las Américas, señala que esta idea es falsa: no se regalan calificaciones ni títulos, y los estudiantes deben demostrar sus conocimientos para aprobar; si es necesario, deben recursar la materia para aprender. Aprobar a alguien solo por dinero dañaría la ética profesional de los docentes y la reputación de la institución, comprometiendo la preparación de los futuros profesionistas.

Lo que muestran las evaluaciones oficiales
Los resultados de la prueba PLANEA (Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes), aplicada por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), sí documentan diferencias entre escuelas públicas y privadas. A nivel federal, el puntaje promedio nacional en matemáticas fue de 500 puntos, mientras que las escuelas públicas obtuvieron 494 puntos ?por debajo de la media? y las instituciones privadas alcanzaron 588 puntos. En secundaria, 57.3% de los estudiantes de escuelas privadas logró niveles de logro satisfactorio o sobresaliente en lenguaje y comunicación, frente a 25.6% en escuelas generales públicas.
Sin embargo, el propio INEE advirtió que estas diferencias no se explican únicamente por el tipo de escuela, sino también por el contexto socioeconómico: los estudiantes con padres con estudios universitarios o posgrado obtuvieron en promedio 559 puntos, frente a 398 puntos de quienes tenían tutores sin ningún grado académico. Investigadores del INEE documentaron además que 68.9% de los bachilleratos privados analizados en algunas ciudades tuvo niveles de deficiencia superiores a 90% en sus estudiantes, prueba de que el pago de colegiatura no garantiza automáticamente mejores resultados, y de que existen instituciones de baja calidad ?conocidas coloquialmente como "escuelas patito"? también en el sector privado.