Hace unas décadas, estudiar significaba cargar libros en tomos grandes, tomar notas a mano, subrayar y trasladarse a una biblioteca. Hoy la respuesta está a un clic, en el celular o en un archivo PDF que envía el profesor. Así lo describe la fuente consultada al comparar la educación de las generaciones pasadas y las presentes, y las cifras oficiales confirman buena parte de ese cambio.

Un país conectado para estudiar
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 del INEGI, 86.1% de la población de 6 años y más usó internet, unos 104.9 millones de personas, frente a 57.4% en 2015. Entre los jóvenes de 15 a 24 años, el uso llega a 97.6%, y 78.3% de los hogares tiene internet, el doble que hace diez años (INEGI, ENDUTIH 2025).
La encuesta de 2024 mostró para qué se usa: 88.2% de los usuarios de internet lo utilizó para buscar información y 81.3% como apoyo a la educación o la capacitación (INEGI, ENDUTIH 2024). La cifra de educación de la edición 2025 no estaba disponible al cierre de esta nota.

Bibliotecas cada vez menos visitadas
Mientras la consulta digital crece, las bibliotecas pierden visitantes. El Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2024 del INEGI indica que solo 7.8% de la población adulta asistió a una biblioteca en los tres meses previos a la encuesta, mientras que en el módulo levantado en 2019 la cifra era de 11%. Son mediciones de años distintos, pero la tendencia es hacia la baja.
El mismo módulo muestra que la población lectora pasó de 84.2% en 2015 a 69.6% en 2024, una caída de 14.6 puntos porcentuales. Los libros siguen siendo lo más leído (41.8%), seguidos de las páginas de internet, foros o blogs (39.4%). Conviene una precisión: el MOLEC mide a personas de 18 años y más en ciudades de 100 mil habitantes o más, por lo que no refleja directamente a los estudiantes ni a Sonora.