La inteligencia artificial avanza más rápido que las leyes que deberían regularla, y la música es uno de los terrenos donde esa tensión se nota más. Para la fuente consultada, el rumbo de esta tecnología dependerá del uso que decidan darle las personas, ya que puede emplearse tanto para el bien como para el mal.

Dilemas éticos: del arte a la guerra
Uno de los aspectos más graves que señala la fuente es el de los drones de guerra entrenados con inteligencia artificial, donde las decisiones automatizadas de una máquina determinan la muerte de seres humanos.
El tema ya está en la agenda internacional. La Asamblea General de la ONU aprobó en 2023 su primera resolución sobre armas autónomas letales: en la Primera Comisión hubo 164 votos a favor, cinco en contra y ocho abstenciones, y en el pleno fueron 152 votos a favor, según Human Rights Watch. En diciembre de 2024, 166 países respaldaron una resolución para crear un foro de discusión, aunque no obliga a negociar un tratado. El secretario general, António Guterres, pidió un instrumento vinculante para 2026.

Derechos de autor en disputa
Otro conflicto es el de las plataformas que pretenden que los creadores liberen o cedan sus derechos de autor para entrenar modelos de inteligencia artificial. En México, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió en julio de 2025, por unanimidad, que las obras creadas exclusivamente por inteligencia artificial no pueden registrarse como derechos de autor, porque la ley reserva la autoría a las personas físicas; el fallo fue informado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor).
Esa decisión no resuelve el reclamo de los creadores. En el mundo, las discográficas demandaron a las empresas Suno y Udio por presunta infracción masiva de derechos, y en noviembre de 2025 Suno llegó a un acuerdo con Warner para usar grabaciones con licencia.