Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mantienen su exigencia de destituir al secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Rafael Olivos Hernández, mediante movilizaciones nacionales y la recolección de firmas, aun después de que el instituto y el sindicato acordaron un aumento salarial global de 8%. Los inconformes preparan una nueva megamarcha el 9 de noviembre en la Ciudad de México, mientras la dirigencia sindical sostiene que su mandato es legítimo hasta 2030.

Destitución del liderazgo nacional y la meta de firmas
El movimiento, que se identifica como "trabajadores en resistencia", busca la destitución de Olivos a través de marchas y de una campaña de firmas. La meta es de alrededor de 316 mil adhesiones, equivalentes a dos terceras partes de un padrón estimado en 475 mil trabajadores sindicalizados, según los organizadores. Esa cifra responde a que el propio dirigente planteó reunir esa cantidad de firmas como condición para dejar el cargo, de acuerdo con reportes de la prensa.
El avance varía según el vocero. El 27 de octubre, los organizadores hablaban de 80 mil firmas. El 30 de octubre, el enfermero Rafael Soto, representante del movimiento, calculó alrededor de 100 mil y estimó que podrían reunir las 200 mil restantes en cerca de 20 días. Desde el plantón de Reforma, otro vocero aseguró haber alcanzado 33% de apoyo, unas 150 mil firmas, porcentaje que el movimiento presenta como el mínimo para exigir un Congreso Nacional Extraordinario. Se trata de cifras de los organizadores y no de un conteo oficial independiente. Los trabajadores planean entregarlas ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral.

Postura del sindicato y del IMSS
Olivos descartó renunciar y afirmó que fue electo hasta 2030. Defendió el acuerdo salarial de 8%, integrado por 4% al sueldo tabular y 4% al concepto de ayuda para vivienda, y lo calificó como el incremento más alto frente a la inflación en 20 años, según el comunicado del sindicato.