Cada año, decenas de miles de peregrinos recorren los caminos del norte de Sonora hacia Magdalena de Kino en cumplimiento de una tradición que se remonta a 1687, cuando el misionero jesuita Francisco Eusebio Kino llegó a la región en su ruta hacia Arizona.

El incidente que dio origen a la leyenda
Según los relatos históricos, mientras el padre Kino transitaba por la zona transportando una escultura de San Francisco Javier, la mula que la cargaba «se reveló»: se atascó o se negó a continuar el camino. Ante esta señal, Kino tuvo que dejar la figura del santo en Magdalena, lugar donde con el tiempo se levantó el templo que hoy alberga su culto. El misionero continuó su travesía hacia San Javier y más tarde regresó por la imagen, acompañado por una comitiva de indígenas de la etnia Tohono O'odham, quienes realizaron el recorrido a pie y a caballo con el mandato explícito de recuperar la figura. De esa acción ?ir a cumplir la encomienda? proviene el concepto de «pagar la manda», que hoy da nombre al acto central de la peregrinación.
De acuerdo con el análisis académico recopilado en la publicación Pueblos Mágicos (Volumen III, CIDUR), el ritual contemporáneo de la peregrinación anual y las visitas cotidianas de devotos para agradecer favores al santo son prácticas sociales que se remiten a inicios del siglo XVIII, periodo en que tuvo lugar la fundación del poblado.

Una devoción que crece con el tiempo
La leyenda y la historia se fortalecieron hasta convertirse en una costumbre arraigada: hoy los fieles realizan el peregrinaje como acto de fe para pagar una promesa por un milagro recibido, especialmente vinculado a la salud. La devoción está dedicada específicamente a San Francisco Javier, aunque con frecuencia se generan confusiones populares con San Francisco de Asís o con el propio misionero Kino, quien nunca fue canonizado.
Las cifras de participación documentan la magnitud actual del fenómeno. Autoridades municipales han estimado que, durante los 10 días de festividades, Magdalena de Kino recibe a más de 120 mil personas entre peregrinos y turistas. Otro conteo, correspondiente específicamente a la caminata desde Nogales de casi 87.6 kilómetros?, señaló que más de 20 mil participantes se suman cada año,