Los alimentos ultraprocesados -como galletas empaquetadas, refrescos, embutidos, cereales azucarados o comida rápida- no solo engordan: también afectan la salud reproductiva y metabólica aunque no se coman en exceso, según un estudio publicado en Cell Metabolism por investigadores de Francia y Dinamarca
Mucha gente piensa que lo malo de la comida chatarra es simplemente que "sube de peso". Sin embargo, la investigación comprobó que dos dietas con la misma cantidad de calorías pueden tener efectos muy distintos en el cuerpo, dependiendo de si la comida es natural o procesada.
Por ejemplo: un plato de frijoles preparados en casa puede tener el mismo aporte calórico que una sopa instantánea, pero los aditivos y químicos del producto industrial generan cambios negativos en el organismo
El estudio reclutó a 43 hombres jóvenes y sanos que siguieron dos dietas diferentes: una ultraprocesada y otra basada en alimentos frescos, cada una durante tres semanas. Tras un periodo de descanso de tres meses, cambiaban de dieta
Los resultados fueron claros:
La calidad del esperma bajó, con menos espermatozoides móviles
Más que un problema de comida
Los investigadores también detectaron en la orina de los participantes niveles más altos de ftalatos, químicos presentes en plásticos y empaques que pueden alterar las hormonas.
Esto demuestra que los efectos negativos no provienen solo de la grasa, el azúcar o la sal, sino también de los procesos industriales y los envases.
El hallazgo es contundente: no basta con comer "pocas calorías" si provienen de ultraprocesados. Estos alimentos, por su propia naturaleza industrial, dañan el organismo a varios niveles.
De acuerdo con los científicos, las implicaciones a largo plazo son "alarmantes" y deberían motivar a revisar las guías de alimentación