Las lluvias recientes en el Valle del Mayo han reactivado el flujo de los arroyos en la región, generando beneficios y desafíos.
Aunque estos cauces de agua son más pequeños y menos caudalosos que los ríos, su impacto es significativo tanto para la geografía como para los ecosistemas del sur de Sonora.
En días pasados, se registraron precipitaciones de hasta 80 milímetros, lo que provocó la crecida de varios arroyos, Como consecuencia, algunas comunidades asentadas cerca o sobre los cauces sufrieron inundaciones, al no contar con infraestructura adecuada ni mantenimiento en los canales naturales.
El jefe de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el Valle del Mayo, Ernesto Garcés, explicó que solo dos arroyos de la región descargan directamente en el mar, mientras que el resto se va tierras agrícolas.
Sin embargo, gran parte del agua termina perdiéndose, al no estar contenida en presas o canales de riego, actualmente, los dos represos que existen en la zona se encuentran a solo un 30% de su capacidad, a pesar de recibir parte del caudal de los arroyos.
Para Edmundo Valdés, director de Protección Civil en Navojoa, el problema va más allá de las lluvias:
En muchos casos, la falta de mantenimiento en los cauces impide que el agua fluya correctamente, lo que genera desbordamientos e inundaciones en zonas habitadas", señaló.
Desde el sector agrícola, la percepción es de desaprovechamiento del recurso. Algunos productores consideran que se está desperdiciando agua vital que podría servir para el riego de cultivos o el uso ganadero.
Por otro lado, los pescadores defienden este fenómeno como parte del ciclo natural que sostiene la vida marina, el agua dulce que llega al mar nutre los ecosistemas costeros, alimentando larvas, moluscos, camarón y jaiba, especies clave para la actividad pesquera local.
"Es algo natural que la naturaleza necesita, el mar se llena de vida cuando bajan los arroyos", comentan pescadores de la región.