A pesar de las inundaciones provocadas por el río, que llevaron el agua hasta las rodillas en sus terrenos, don Efraín logró salvar parte de su cultivo de flor de pantera en El Recodo, donde desde hace 40 años se dedica a la floricultura para las celebraciones del Día de Muertos y el Día de las Madres. Con alrededor de dos hectáreas sembradas, ya comenzó la venta de flores al menudeo y mayoreo para abastecer a sus clientes del Valle del Mayo, una actividad familiar que ha pasado de generación en generación.
El agua no detuvo la producción
Don Efraín relató que la creciente del río alcanzó sus terrenos y puso en riesgo la producción; sin embargo, agradeció que las afectaciones no fueran mayores y que lograran rescatar varias hectáreas de flores. Pese a las dificultades, continúa con los preparativos para una de las temporadas más importantes del año para quienes se dedican a la venta de flores.
Originario de Ciudad Obregón, lleva muchos años trabajando en el Valle del Mayo, donde logró consolidar una clientela que año con año acude a comprar sus productos, tanto para consumo familiar como para la reventa.

Cuatro décadas dedicadas a la floricultura
La experiencia de don Efraín comenzó hace cuatro décadas y forma parte de una tradición que inició con su padre y que ahora continúa con sus hijos. El gusto por sembrar y comercializar flores lo impulsa a mantener esta actividad, pese a los riesgos que representa el clima y las condiciones del campo.
Explicó que la siembra comienza desde julio y que el ciclo de producción requiere alrededor de 100 días, por lo que los trabajos deben organizarse con anticipación para que las flores estén listas durante las fechas de mayor demanda.

Venta al mayoreo y menudeo
Además de la flor de pantera, este año sembró girasoles, caléndulas y una pequeña cantidad de cempasúchil, con el propósito de ofrecer variedad a sus compradores durante la temporada.
Don Efraín señaló que ya comenzó a vender su producción, aunque todavía faltan más de 15 días para el Día de Muertos. En cuanto a los precios, indicó que procura mantenerlos a la par de la flor que llega del sur del país y que ofrece el surco en alrededor de 800 pesos para quienes compran al mayoreo.
Con clientes que lo conocen desde hace años, el floricultor se prepara para atender la demanda de las próximas semanas. Su trabajo representa no solo una fuente de ingresos, sino también la continuidad de una tradición familiar que, pese a las inundaciones, busca mantenerse viva en los campos de El Recodo y en los hogares del Valle del Mayo.