La bahía de Yavaros enfrenta una nueva amenaza para su riqueza marina con la presencia del pez toro, una especie considerada altamente depredadora que preocupa al sector pesquero por el consumo de camarón y otros organismos. Las recientes mareas altas habrían favorecido su desplazamiento hacia estas aguas, donde puede alcanzar hasta un metro de largo y 15 kilos de peso. Su aparición ha despertado inquietud entre los pescadores, quienes temen que su permanencia provoque daños en las especies comerciales y agrave las dificultades económicas de quienes dependen de la pesca.
UN DEPREDADOR QUE PREOCUPA A PESCADORES
Ramón Valenzuela Ruelas, líder pescador, advirtió sobre la peligrosidad de esta especie, a la que describió como un depredador agresivo capaz de consumir grandes cantidades de camarón en una sola jornada.
El señalamiento generó inquietud entre quienes trabajan en la bahía, pues la presencia de un depredador de estas características representa una amenaza adicional para la actividad pesquera, especialmente cuando las condiciones naturales favorecen su ingreso a zonas donde habitualmente no se observa con frecuencia.
El problema no se limita al camarón, ya que también existe preocupación por otras especies que forman parte del ecosistema y del sustento económico de las comunidades pesqueras.

SU APARICIÓN NO ES NUEVA
Sin embargo, existe cierta confusión sobre la llegada de este pez a la región. Valenzuela Ruelas explicó que su presencia se remonta a aproximadamente cuatro décadas, cuando apareció después del impacto del ciclón Liza.
Aunque se encuentra tanto en Sonora como en Sinaloa, no es habitual que ronde las bahías, por lo que su reciente ingreso llamó nuevamente la atención de los pescadores.
SINALOA YA ENFRENTA EL PROBLEMA
La situación tampoco es exclusiva de Yavaros. En bahías de Sinaloa se han registrado problemas similares relacionados con las mareas altas y la presencia del pez toro.
Ante la falta de un mercado regional para comercializarlo, algunas cooperativas optaron por organizar capturas y regalar el producto entre los habitantes.
El escenario abre un nuevo frente para Yavaros: además de las dificultades que enfrenta la pesca, ahora los trabajadores deben estar atentos a la presencia de un depredador que podría alterar la disponibilidad de especies comerciales. La incertidumbre está en cuánto tiempo permanecerá en la bahía y qué consecuencias dejará para el ecosistema y la economía de las familias que viven del mar.