Una inversión de 40 millones de dólares al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) marca un nuevo capítulo en la cooperación agrícola entre México y Estados Unidos, con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria y aumentar la resiliencia frente a plagas, enfermedades y cambios climáticos
La inversión se produce en un contexto de relaciones comerciales complejas. En 2025, las tensiones entre ambos países se intensificaron por los aranceles impuestos por Estados Unidos y la revisión de medio término del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
A pesar de ello, la agricultura emerge como un sector donde la colaboración sigue creciendo, según explicó el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson.
El Cimmyt, con sede en México, resguarda uno de los bancos de germoplasma más grandes del mundo: más de 28.000 accesiones de maíz y 124.000 de trigo. Esta iniciativa no solo busca preservar la biodiversidad del maíz, sino también desarrollar variedades de trigo con mayores rendimientos y resistencia a plagas, enfermedades y fenómenos climáticos extremos.

La inversión permitirá ampliar ensayos de investigación y centros de innovación dentro del país, con impactos directos en la productividad agrícola, ingresos de productores y generación de empleo en comunidades rurales
Beneficios estratégicos para Estados Unidos y México
Casi el 60% de la superficie sembrada de trigo en Estados Unidos se beneficia de variedades derivadas del Cimmyt, lo que fortalece la productividad, la resiliencia climática y la estabilidad de los mercados, destacó Johnson. Según el embajador, respaldar estas instituciones no debe considerarse asistencia, sino una inversión estratégica que afecta mercados, migración y estabilidad geopolítica.
Además, la iniciativa apunta a reducir la dependencia de fertilizantes mediante mejores prácticas agronómicas, disminuyendo costos para los productores y promoviendo la sostenibilidad a largo plazo.
Bajo el liderazgo de Donald Trump en Estados Unidos y Claudia Sheinbaum en México, la cooperación en agricultura se ha consolidado como un sector estratégico. Johnson concluyó que "mientras más fuerte sea nuestra alianza, mayor será nuestro impacto colectivo", resaltando que los beneficios se traducen tanto en innovación científica como en estabilidad económica y alimentaria para ambas naciones.

La inversión de Estados Unidos en el Cimmyt refleja, por tanto, cómo la ciencia agrícola se convierte en un puente entre políticas, comercio y seguridad alimentaria, incluso en un contexto regional marcado por disputas comerciales y revisiones de tratados internacionales