Falta poco para el "sí, acepto" y los próximos esposos Carla y Rodrigo hacen todo lo posible para reunir el dinero suficiente para su boda.
UN NEGOCIO IMPREVISTO HECHO CON AMOR
Se casan el próximo 14 de noviembre en Álamos, lejos de casa y con todo lo que eso implica: viáticos, salón, traslado de familia y una lista de pendientes En lugar de angustiarse, lo analizaron juntos y emprendieron un amoroso puesto de chilaquiles.
En un solo fin de semana armaron cocina, ingredientes, salsas y encendieron el comal. Su negocio se hizo popular en redes sociales, los clientes no se hicieron esperar. Son chilaquiles con frijol, queso Chihuahua. Proteína de barbacoa, pollo y mucho más.
CÓMO SE CONOCIERON LOS ENAMORADOS
Carla y Rodrigo llevan 4 años de relación. Se comprometieron en septiembre del año pasado. La cuenta regresiva para la boda sigue corriendo. La meta es clara: llegar al 14 de noviembre con todo pagado y con el corazón listo para subir al altar. Todo gracias a un puesto que iniciaron con todo su amor.

Ahora las mañanas huelen a tortilla doradita, a frijol recién hecho, a queso que se derrite y a pollo y barbacoa que se deshebra con cariño. Cada charolita lleva salsa al gusto y un pedacito de ilusión: lo que se gana va directo a la alcancía de la boda.
Carla y Rodrigo no solo están juntando pesos, están juntando historias. La de madrugar juntos, la de atender con pena y luego con confianza, la de soñar despiertos mientras sirven.
La meta es clara: llegar al 14 de noviembre con todo pagado y con el corazón tranquilo. Lo que no saben es que lo que empezó como un remedio para los gastos, ya sabe a proyecto de vida. Por lo pronto siguen con la misma receta que les ha funcionado siempre: amor, trabajo en equipo y vender todos los chilaquiles que puedan.