La crisis económica sigue golpeando los bolsillos de las familias y asfixiando a los comerciantes del sur de Sonora. Después de años de dificultades por la pandemia, la sequía y ahora las inundaciones, los negocios reportan desplomes de hasta 50 por ciento en sus ventas, ganancias que apenas alcanzan para sobrevivir y comunidades donde conseguir empleo se ha convertido en una tarea cada vez más difícil. Mientras el comercio espera un respiro en diciembre, hay familias que viven al día y trabajadores que, incluso a sus 82 años, deben salir a buscar el sustento con sus propias manos.
NEGOCIOS QUE SOBREVIVEN AL DÍA
El panorama en las calles y establecimientos de la región refleja una realidad preocupante. Comerciantes aseguran que las ventas se han desplomado hasta la mitad y que, en muchos casos, la actividad apenas permite recuperar lo invertido. Hay jornadas en las que la ganancia es prácticamente nula y otras en las que únicamente se consigue dinero para llevar comida a casa.
Incluso productos tradicionales como el chiltepín, cuya producción aumentó con las lluvias, enfrentan dificultades para colocarse en el mercado. La abundancia no se ha traducido en mejores ingresos y los vendedores mantienen la esperanza de que diciembre reactive el consumo y permita recuperar parte de lo perdido.

A LOS 82 AÑOS, LUCHAR POR SOBREVIVIR
La crisis también tiene rostro en las comunidades rurales. José Pedro Gocobachi, de 82 años, es ejemplo de quienes no tienen otra alternativa que seguir trabajando para sostenerse. Habitante de Mezquitalito, comisaría de Rosales, encuentra en la elaboración y venta de artesanías una forma de obtener ingresos ante la escasez de oportunidades laborales en su comunidad.
Sus productos tienen buena aceptación, pero detrás de cada pieza existe una realidad: a esa edad, seguir trabajando no es necesariamente una elección, sino una necesidad para salir adelante.

CANACO RECONOCE CIERRES Y RETOS
Desde el sector empresarial, Adrián Islas, presidente de CANACO, reconoció que la economía arrastra dificultades desde la pandemia, aunque consideró que actualmente muestra señales de crecimiento. Señaló que la capacitación y la gestión de herramientas ante los gobiernos son fundamentales para fortalecer los negocios.
También advirtió que las inundaciones locales y la incertidumbre internacional, incluidos los rumores de una guerra que generan preocupación por el abastecimiento de insumos, complican la actividad comercial. Reconoció que en la región ya se han registrado cierres de restaurantes, tiendas y maquiladoras.
La esperanza está puesta en diciembre, pero para muchos comerciantes y familias el problema es inmediato: no pueden esperar indefinidamente a que mejore la economía cuando hoy apenas alcanza para sobrevivir.