La actividad pesquera atraviesa un panorama complicado para los pescadores ribereños del puerto de Yavaros, quienes, tras el paso de las tormentas asociadas al huracán Polo, dejaron de encontrar camarón en las cantidades que capturaban antes del fenómeno meteorológico. Ante la escasez del llamado "oro rosado" y las pérdidas económicas acumuladas, los trabajadores del mar tuvieron que cambiar de actividad y concentrar sus esfuerzos en la captura de jaiba, de la que actualmente obtienen entre 20 y 40 kilos por panga, en una temporada que consideran prácticamente perdida.
El camarón dejó de salir tras las tormentas
Pescadores ribereños señalaron que, antes de las afectaciones provocadas por las tormentas, lograban capturar entre 15 y 20 kilos de camarón por panga, una producción que les permitía mantener sus actividades y llevar ingresos a sus hogares.
Sin embargo, después de las condiciones meteorológicas adversas, la situación cambió drásticamente, pues el crustáceo dejó de aparecer en las zonas donde habitualmente realizaban sus labores de pesca.
De acuerdo con los propios trabajadores, el camarón pudo haberse desplazado hacia aguas más profundas como consecuencia de las alteraciones generadas por las tormentas, lo que ha complicado su localización y captura.

Cambian el oro rosado por la jaiba
Ante la falta de resultados en la pesca del camarón, los ribereños se vieron obligados a buscar otras alternativas para continuar trabajando y obtener algunos ingresos. Por ello, actualmente se dedican a la captura de jaiba, con resultados de entre 20 y 40 kilos por panga.
Aunque esta actividad representa una opción para mantenerse en el mar, los pescadores reconocen que las pérdidas han sido significativas, debido a que no han podido recuperar el ritmo de producción que tenían antes de las tormentas.
"Es una temporada perdida del oro rosado", señalaron trabajadores del sector, al describir las dificultades que enfrentan para sostener la actividad camaronera en el puerto.
Permanecen atentos a las condiciones del clima
A las complicaciones por la escasez de camarón se suma la necesidad de trabajar con precaución, debido a la vigilancia y las recomendaciones de la Capitanía de Puerto ante la presencia de fenómenos meteorológicos que rondan las costas del Pacífico.
Los pescadores mantienen la atención en los avisos oficiales para evitar riesgos durante sus recorridos y determinar cuándo existen condiciones adecuadas para salir a trabajar.
Los ribereños esperan que las condiciones del mar mejoren y que el camarón vuelva a las zonas de captura, pues la incertidumbre continúa golpeando la economía de las familias que dependen directamente de la pesca.