Atlixco pinta de naranja sus campos para celebrar el Día de Muertos

Por: Enrique González
Puebla
Fecha: 01-10-2026

Atlixco pinta de naranja sus campos con cempasúchil para Día de Muertos


Con la llegada de octubre, Atlixco, Puebla, comienza a teñirse de naranja con la producción de cempasúchil, una flor que coloca al municipio como uno de los principales puntos turísticos durante la temporada de Día de Muertos.

Octubre llegó y con él comenzó la transformación de los campos y viveros de Atlixco. El naranja del cempasúchil empieza a dominar el paisaje mientras productores aceleran el ritmo para tener lista la flor que terminará en ofrendas, panteones y hogares de distintos puntos del país.

En este municipio, la tradición de Día de Muertos no solamente se coloca sobre un altar: primero se cultiva en la tierra.

Y la escala de esta producción se puede dimensionar con una cifra: más de mil hectáreas de cempasúchil se concentran en Atlixco, de las más de dos mil hectáreas destinadas a esta flor en todo el estado de Puebla.




Del campo a las ofrendas


La tierra atlixquense se convierte durante estas semanas en una enorme fábrica natural de flor de muerto. Los productores trabajan durante meses para que el cempasúchil llegue a su punto de floración justo cuando aumenta la demanda por las celebraciones de Todos Santos.

Pero el cempasúchil no llega solamente desde los campos. Los viveros también se preparan para una de las temporadas comerciales más importantes del año.

De acuerdo con estimaciones compartidas por productores, durante esta temporada en el campo se cosechan más de 15 toneladas de planta, mientras que en los viveros se alcanza una producción de aproximadamente un millón de macetas.

Detrás de cada una de ellas hay jornadas de trabajo que comienzan mucho antes de que la flor termine adornando una ofrenda.

Para los viveristas, octubre representa una carrera contra el calendario. Algunos comerciantes llegan a colocar 100, 150 o incluso más plantas durante la temporada, dependiendo de la demanda.

Y aunque el destino inmediato de muchas de estas flores será una ofrenda, su ciclo no necesariamente termina cuando concluye el Día de Muertos.

Los productores explican que las plantas pueden podarse después de la floración para que vuelvan a producir al siguiente año, prolongando así la vida de una flor que, además de su significado cultural, representa una actividad económica para cientos de familias dedicadas al campo y los viveros.




Atlixco también se prepara para recibir turistas


El cempasúchil no es el único atractivo que llega con octubre. La flor forma parte de una temporada en la que Atlixco incrementa su atractivo turístico gracias a las actividades relacionadas con el Día de Muertos.

Los campos, viveros y espacios decorados se convierten en parte de la experiencia para quienes buscan comprar flores para sus ofrendas, pero también para quienes llegan simplemente a disfrutar del paisaje y las tradiciones.

Entre las actividades de la temporada destaca el Valle de Catrinas, uno de los atractivos que forman parte de la oferta de Día de Muertos en el municipio.

Así, mientras las catrinas comienzan a aparecer y las ofrendas se preparan, en los campos de Atlixco ocurre primero el trabajo silencioso de quienes sembraron, cuidaron y esperaron durante meses, porque antes de llegar al altar, el Día de Muertos comienza en la tierra.

Y este octubre, Atlixco vuelve a vestirse de naranja.



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