Decreto automotriz busca proteger empleos mientras Volkswagen enfrenta un conflicto laboral en Puebla
El Gobierno de México abrió una nueva vía para apuntalar a la industria automotriz: suspender durante cinco años el arancel aplicable a determinadas importaciones de material para ensamble de vehículos. Sin embargo, el alivio fiscal llega en un momento complicado para Puebla, donde Volkswagen ha reducido su capacidad productiva, Audi ha aplicado paros por falta de componentes y la negociación entre la armadora alemana y su sindicato volvió a tensarse.
La Secretaría de Economía explicó que el decreto publicado el 13 de octubre busca preservar empleos, fortalecer la competitividad y atraer nuevas líneas de producción al país. El beneficio no está abierto indiscriminadamente: contempla a fabricantes con instalaciones productivas en México que cumplan los requisitos y lineamientos correspondientes.
La estrategia también pretende que las armadoras avancen del ensamblaje hacia procesos más completos, con una mayor integración de proveedores y componentes fabricados en territorio nacional. El reto será convertir el alivio arancelario en inversión, producción y empleos, en lugar de limitarlo a una reducción de costos.

Volkswagen y Audi: el panorama que enfrenta Puebla
En la planta de Volkswagen, ubicada en Cuautlancingo, el ajuste productivo ya tiene antecedentes concretos, en agosto, la empresa anunció la eliminación por tiempo indefinido de uno de los tres turnos del segmento donde se fabrican el Jetta y la Tiguan.
En octubre, la producción del Taos también se detuvo durante cinco días, del 5 al 9, por falta de componentes. La medida alcanzó los dos turnos del segmento encargado de ese modelo, donde laboran alrededor de 2 mil 700 técnicos; no significa que todos hayan sido despedidos, pues se contemplaron actividades auxiliares y esquemas de trabajo específicos.
Audi, instalada en San José Chiapa, tampoco ha quedado al margen, su sindicato informó de nuevos ajustes y paros técnicos por falta de piezas durante octubre, con actividades limitadas en áreas como prensas, carrocería, pintura y montaje, los casos muestran que el desafío industrial no se limita al costo de importar componentes: también intervienen el suministro de piezas, la demanda de vehículos y las decisiones de producción de los grupos automotrices.

El decreto frente al conflicto laboral
La tensión en Volkswagen suma otro factor, el 15 de octubre, los trabajadores sindicalizados rechazaron la propuesta de revisión contractual que contemplaba un incremento global de 13.16 por ciento durante dos años, el resultado fue de 3 mil 135 votos en contra y 2 mil 452 a favor, por lo que la posibilidad de huelga continúa abierta, con el emplazamiento previsto para el 22 de octubre.
Así, el estímulo fiscal y la disputa laboral avanzan en sentidos distintos: mientras el Gobierno intenta hacer más competitivo el ensamblaje en México, Volkswagen debe resolver cómo sostener la producción y alcanzar un acuerdo con su plantilla.
El decreto puede reducir una parte de los costos, pero no garantiza por sí mismo que se abran nuevos turnos, se reviertan los recortes o se eviten futuras suspensiones. En Puebla, el resultado dependerá de que el incentivo se traduzca en actividad industrial y de que la armadora y sus trabajadores encuentren una salida al conflicto antes de que venza el emplazamiento a huelga.
