Se acabó el scroll en clase: SEP restringe celulares en primarias y secundarias
A partir del 3 de noviembre, las escuelas primarias y secundarias públicas y particulares de México deberán restringir el uso de celulares y otros dispositivos personales durante toda la jornada escolar, incluido el recreo. La medida busca recuperar atención, convivencia y aprendizaje, aunque el propio acuerdo reconoce que la tecnología puede utilizarse con fines pedagógicos cuando existe una instrucción y supervisión docente.
Del scroll infinito al salón de clases
Así que sí: durante las clases ya no habrá Rubius, Ibai ni videos que aparezcan uno detrás de otro mientras el maestro explica. Desde el 3 de noviembre, los alumnos podrán llevar sus teléfonos, pero deberán mantenerlos guardados durante la jornada escolar.
La disposición aplica para primaria y secundaria, tanto en escuelas públicas como particulares, y contempla excepciones para emergencias, situaciones relacionadas con salud, discapacidad, accesibilidad e inclusión, además de actividades pedagógicas previamente planeadas y orientadas por los docentes.
La preocupación detrás de la medida no salió de la nada. La Universidad Nacional Autónoma de México ha explicado que la exposición prolongada a estímulos digitales puede afectar funciones como la atención y el control de impulsos. El llamado "scroll infinito" mantiene al usuario saltando de un contenido a otro en cuestión de segundos, dificultando que la atención permanezca durante periodos prolongados en una sola actividad.

El reto no es apagar la tecnología
Pero aquí aparece la otra mitad de la discusión: sacar el celular del salón no significa sacar la tecnología de la escuela.
El acuerdo publicado por la Secretaría de Educación Pública reconoce que los teléfonos y otros dispositivos pueden ser herramientas útiles para aprender cuando tienen un propósito pedagógico. Por eso, además de establecer límites, plantea la necesidad de acompañar a las comunidades escolares en el uso responsable y seguro de estas herramientas.
Y ahí el papel del maestro se vuelve todavía más importante: no solamente controlar cuándo aparece una pantalla, sino saber cuándo puede convertirse en una herramienta para investigar, consultar información o desarrollar una actividad.

"Esto también nos implica que exista una actualización por parte del docente, pero eso también implica que la propia institución dote de estos recursos o de esta actualización para los docentes para que puedan enfrentar estos retos". Niza Gutiérrez / Coordinadora de la Licenciatura en Educación de la Ibero
La propia especialista plantea que no todos los grupos, materias o actividades necesitan la misma regla: el uso puede regularse de acuerdo con el propósito, el tiempo y las características de cada comunidad educativa.

"Cada grupo tendrá su particularidad, definir en qué momento sí es viable utilizar los dispositivos, y tener muy claro para qué, cuánto tiempo de duración, cuál va a ser el propósito de esta actividad y dar un seguimiento... No prohibir del todo, sino ir regulando". Niza Gutiérrez / Coordinadora de la Licenciatura en Educación de la Ibero
Así que el 3 de noviembre comienza una nueva etapa en las aulas: menos pantalla personal durante la jornada, pero un reto mucho más grande para escuelas y docentes: enseñar a los estudiantes no solamente a desconectarse, sino a utilizar la tecnología con criterio cuando vuelva a encenderse.