VPH: el virus silencioso que puede provocar cáncer y que la vacunación busca prevenir
Hay amenazas que no hacen ruido, no tocan la puerta y, muchas veces, ni siquiera sabemos que están ahí, así actúa el virus del papiloma humano, una infección que en la mayoría de los casos desaparece por sí sola, pero que, cuando ciertos tipos de alto riesgo permanecen en el organismo, pueden provocar alteraciones celulares que con los años podrían convertirse en cáncer.
Por eso, la prevención vuelve a colocarse en el centro de la atención sanitaria con una nueva campaña de vacunación contra el VPH, el objetivo es reducir el riesgo de enfermedades que pueden cambiar la vida de una persona y de toda su familia, particularmente el cáncer cervicouterino.
En México, durante 2024 se registraron 4 mil 646 defunciones por cáncer cervicouterino, de acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Salud federal. Detrás de cada cifra hay una historia interrumpida, familias que enfrentan una pérdida y futuros que ya no pudieron escribirse.

La prevención comienza antes de la infección
Aunque el cáncer cervicouterino afecta a las mujeres, el VPH no distingue entre géneros, existen numerosos tipos del virus: algunos pueden causar verrugas genitales y otros están relacionados con distintos cánceres, incluidos los de cuello uterino, ano, pene, vulva, vagina y orofaringe. Además, la infección puede transmitirse sin que la persona que la porta presente síntomas.
La vacunación es una de las principales herramientas para prevenir las infecciones por los tipos de VPH que causan la mayoría de los cánceres relacionados con este virus. Por ello, la estrategia de salud pública prioriza la aplicación antes de la exposición al virus.
OBJETIVOS DE LA VACUNACIÓN
Estos son los grupos contemplados en los lineamientos nacionales de vacunación contra el VPH para 2026. La aplicación debe realizarse conforme al esquema y los criterios establecidos para cada grupo

La vacuna no sustituye las revisiones médicas
Para quienes ya iniciaron su vida sexual, la prevención también continúa, el uso del preservativo reduce el riesgo de transmisión, aunque no lo elimina por completo, porque el virus puede afectar zonas de la piel que el condón no cubre. Las pruebas de detección, como el Papanicolaou y las pruebas de VPH cuando corresponden por edad y antecedentes, permiten identificar lesiones o infecciones de riesgo y darles seguimiento médico.
La vacuna no trata una infección ya existente ni sustituye los controles médicos, pero sí puede prevenir infecciones futuras por los tipos de VPH incluidos en ella.
Hay algo importante en todo esto: una niña o un niño que hoy recibe una vacuna quizá todavía no comprenda de qué lo están protegiendo. Sin embargo, detrás de esa dosis hay una decisión que puede marcar la diferencia en su futuro.
A veces, cuidar la vida comienza con algo tan pequeño como una vacuna. Y la esperanza está precisamente ahí: en hacer hoy lo que puede evitar mucho dolor mañana.
