Entre leyendas, personajes de Halloween, altares y experimentos científicos, estudiantes de secundaria del Instituto Stela Madrigal realizaron un rally educativo en el que relacionaron las tradiciones de Día de Muertos con conocimientos de ciencias naturales y sociales. La actividad reunió representaciones de relatos de México, Perú, Bolivia y Guatemala, además de explicaciones sobre las distintas formas de recordar a quienes han fallecido.
El recorrido tuvo como punto de partida las representaciones teatrales preparadas por los propios alumnos. A través de personajes, vestuarios y diálogos, llevaron al público a distintas regiones de Latinoamérica para conocer algunas de sus leyendas populares.
Desde Perú presentaron la historia del Tunche, un espíritu de la Amazonía relacionado con el respeto a la naturaleza; de México representaron al Charro Negro, un personaje asociado con los caminos nocturnos y las apariciones. También escenificaron la leyenda del Guajojó, originaria de Bolivia, sobre una joven transformada en ave, y la del Sombrerón, de Guatemala, un ser que aparece durante la noche y persigue a mujeres jóvenes.
Las representaciones permitieron abordar cómo las leyendas transmiten creencias, advertencias y formas de interpretar el entorno dentro de distintas comunidades.

Altares y creencias sobre la muerte en Latinoamérica
La actividad también incluyó exposiciones sobre las celebraciones dedicadas a los difuntos y los elementos que integran los altares de diferentes países. En una de las presentaciones, una estudiante caracterizada como la Pachamama explicó su relación con la naturaleza, la fertilidad y la agricultura dentro de las creencias andinas.
En el caso de Bolivia, se abordó la celebración de Todos los Santos, que se conmemora el 1 de noviembre. Los estudiantes explicaron la preparación de mesas con flores, frutas, alimentos y velas para recibir y recordar a los familiares fallecidos, así como la combinación de prácticas indígenas y tradiciones católicas.
El rally incorporó también personajes relacionados con Halloween, como zombis, vampiros, hombres lobo y la Muerte, para desarrollar explicaciones sobre lo que ocurre después de la vida desde diferentes perspectivas. A partir de estos elementos, los alumnos presentaron actividades que relacionaron las creencias culturales con temas científicos.
Entre ellas hubo experimentos sensoriales para identificar olores y reconocer cómo los estímulos generan respuestas en el sistema nervioso. También utilizaron ilusiones ópticas para mostrar que una misma imagen puede interpretarse de distintas maneras y ejercicios matemáticos para calcular porcentajes a partir de los resultados de los participantes.
Otra estación estuvo dedicada a los tipos de sangre. Con una dinámica de banco de sangre, los estudiantes explicaron los grupos A, B, AB y O, así como el factor Rh positivo y negativo. Mediante ejercicios de compatibilidad abordaron las condiciones que deben considerarse para realizar transfusiones y la importancia de conocer qué tipos de sangre pueden donar a otros.

La memoria de científicos y el trabajo de los estudiantes
La relación entre cultura y conocimiento también estuvo presente en los altares dedicados a científicos, con los que se incorporó la memoria de personas que contribuyeron al desarrollo de distintas áreas del conocimiento.
Además, los alumnos participaron en la elaboración de calaveritas de azúcar, una de las expresiones asociadas con las celebraciones mexicanas de Día de Muertos.
Las exposiciones y actividades se desarrollaron en español e inglés. De esta manera, los estudiantes presentaron los contenidos de las distintas estaciones y explicaron los conceptos culturales, históricos y científicos a los visitantes.
El rally reunió expresiones del patrimonio oral latinoamericano, prácticas de conmemoración de los difuntos y ejercicios de ciencias naturales y sociales en un mismo recorrido, con actividades diseñadas y expuestas por los propios estudiantes.
