Imagina a Juan, un mexicano de 30 años que vive en Ciudad de México, toma café cada mañana mientras piensa en su futuro: un trabajo en tecnología, casarse y quizá comprar una casa
Pero, ¿y si supiera que podría vivir hasta los 100 años? Tendría que planear no solo su jubilación, sino también décadas extras de vida activa: estudiar más, buscar trabajos flexibles o múltiples carreras, y ahorrar para la vejez y posibles gastos médicos.
Este escenario nos invita a reflexionar sobre cómo la longevidad afectaría nuestra vida cotidiana, desde la salud hasta la economía y las relaciones familiares.
Aquí te contamos, Qué pasaría si: todos los mexicanos viviéramos hasta los 100 años
Contexto actual en México
La esperanza de vida al nacer en México, según datos del INEGI 2023, es de 75.5 años en promedio: 79 años para mujeres y 72 para hombres.
Factores como el acceso a servicios de salud, la nutrición, la prevalencia de enfermedades crónicas (diabetes e hipertensión), la violencia y la desigualdad socioeconómica influyen de manera significativa.
En zonas rurales o indígenas, la esperanza de vida puede ser hasta 10-15 años menor que en áreas urbanas prósperas.
En contraste, países como Japón (84 años), Suiza (83) y España (83) disfrutan de sistemas de salud universales, dietas equilibradas y bajos niveles de violencia.
Un concepto clave es la esperanza de vida saludable (HALE). En México, de los 75 años promedio, solo 67 se viven con buena salud, lo que significa que muchos enfrentan discapacidades o enfermedades crónicas en los últimos años
Consecuencias en salud
Si la esperanza de vida alcanzara los 100 años, México enfrentaría un envejecimiento acelerado.
La incidencia de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y Alzheimer aumentaría, sobrecargando hospitales y recursos médicos.
En México, se estima que al menos 1.3 millones de personas padecen Alzheimer, aunque esta cifra podría ser mayor debido al sub diagnóstico
Se necesitaría inversión en medicina preventiva, hábitos saludables y tecnología médica, incluyendo telemedicina y tratamientos personalizados.
Países como Japón y Suiza muestran que esto es posible con programas públicos de prevención desde edades tempranas.
El costo de cuidar a adultos mayores con enfermedades como la demencia en México varía mucho: desde $50 hasta $300 MXN por hora con cuidadores especializados, además de gastos en médicos, hospitalización, medicamentos, terapias y residencias especializadas, que suelen ser muy caros.
Se requeriría ampliar la cobertura del IMSS y el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), así como desarrollar seguros de longevidad y cuidados domiciliarios
Impacto económico
Jubilaciones que duren 35-40 años incrementarían el gasto en pensiones de manera significativa, duplicando o triplicando los costos actuales para 2050 si no se ajustan las políticas.
Así mismo la jubilación se retrasaría y más adultos mayores permanecerían activos, impulsando la formación continua y el empleo intergeneracional.
Esto podría mejorar la productividad, pero también generar competencia laboral.
Finalmente los hogares ahorrarían más para cubrir décadas adicionales, impactando el consumo y fomentando inversiones en bienes adaptados a la longevidad, como viviendas accesibles y tecnología de cuidado.
Países como Noruega y Suecia ajustan automáticamente la edad de jubilación a la longevidad, financiando pensiones con fondos soberanos y altas contribuciones fiscales
Consecuencias sociales
Más generaciones coexistirían, fortaleciendo la transmisión de patrimonio pero aumentando la carga de cuidado sobre nietos y bisnietos.
Las familias extendidas se expandirían, requiriendo apoyo comunitario y políticas públicas de cuidado familiar.
Mientras que los estudios y carreras se prolongarían, con reeducación en edades avanzadas para adaptarse a cambios tecnológicos.
Esto podría fomentar innovación y creatividad en la sociedad, pero demandaría sistemas educativos flexibles.
La longevidad beneficiaría más a quienes tienen acceso a salud premium, ampliando la brecha con los más pobres. Políticas de cuidado familiar y comunitario, como subsidios a cuidadores y residencias públicas, podrían mitigar estas desigualdades
Comparación internacional
Existe una correlación positiva entre longevidad, PIB per cápita y gasto en salud:
Estos ejemplos muestran que vivir más no es solo una cuestión de años, sino de cómo los sistemas económicos y sociales sostienen esa vida adicional con calidad
Vivir hasta los 100 años cambiaría radicalmente la vida de los mexicanos: prolongaría carreras, incrementaría ahorro y consumo, ampliaría las familias y obligaría a replantear pensiones y salud pública.
Pero sin políticas adecuadas, la longevidad también podría profundizar desigualdades y presionar la economía.
Este ejercicio nos recuerda que la vida más larga no garantiza bienestar automáticamente; planificación, productividad y estructura social son tan importantes como los años que vivimos