Lacrimatorio: una pieza histórica vinculada con las antiguas tradiciones de duelo
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Lacrimatorio: una pieza histórica vinculada con las antiguas tradiciones de duelo

Por: Marisela Díaz
S. Luis R. Colorado
Fecha: 27-10-2026

En el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, una pieza conocida como lacrimatorio o frasco de lágrimas despierta interés por su relación con las antiguas tradiciones funerarias y las expresiones de duelo por la pérdida de un ser querido. Aunque no se cuenta con una fecha confirmada sobre la antigüedad del ejemplar que resguarda el recinto religioso, este objeto representa una oportunidad para conocer las costumbres que, a lo largo de la historia, han acompañado el recuerdo de las personas fallecidas.


Los lacrimatorios son recipientes que, de acuerdo con una tradición popular, se utilizaban para recolectar lágrimas derramadas durante el duelo. Esta interpretación los relaciona con las expresiones de amor, tristeza y respeto hacia quienes habían muerto, convirtiéndolos en símbolos de la memoria y el vínculo emocional entre los vivos y sus seres queridos.

Sin embargo, el significado histórico de estos objetos requiere distinguir entre las creencias populares y la información respaldada por investigaciones arqueológicas.


Su relación con las antiguas civilizaciones

La tradición de los frascos de lágrimas suele vincularse con las antiguas civilizaciones de Egipto y Roma, donde se han encontrado pequeños recipientes asociados con contextos funerarios.

No obstante, especialistas en arqueología señalan que muchos de estos objetos, conocidos como *unguentaria*, tenían como función principal almacenar aceites perfumados, ungüentos y esencias. Estos productos podían utilizarse en ceremonias funerarias, rituales y prácticas relacionadas con el cuidado del cuerpo.

Por esta razón, aunque actualmente algunos recipientes antiguos son identificados popularmente como frascos de lágrimas, no todos fueron diseñados ni utilizados necesariamente para recolectar el llanto de los familiares.

La diferencia entre su uso documentado y las interpretaciones tradicionales permite comprender cómo ciertos objetos han adquirido nuevos significados con el paso del tiempo.


La influencia de la época victoriana

La historia de los frascos de lágrimas también se relaciona con la época victoriana, durante el siglo XIX, periodo en el que las prácticas de luto adquirieron una gran importancia social.

En aquella época, el duelo se manifestaba mediante vestimentas, accesorios, fotografías y diversos objetos destinados a conservar el recuerdo de las personas fallecidas. Las expresiones públicas y privadas de tristeza formaban parte de las costumbres de numerosas familias.

En ese contexto, los recipientes asociados con las lágrimas se incorporaron al imaginario cultural como símbolos de afecto, pérdida y recuerdo, reforzando su presencia en relatos y tradiciones relacionados con la muerte.


Una pieza cuyo origen debe documentarse

En el caso del lacrimatorio que se encuentra en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, su antigüedad, procedencia y uso original deberán confirmarse mediante información histórica, documental o estudios especializados sobre la pieza.

Conocer estos datos permitiría establecer si se trata de un recipiente antiguo con una función específica o de un objeto cuya interpretación está relacionada principalmente con una tradición posterior.

Mientras tanto, su presencia en el santuario invita a reflexionar sobre las distintas maneras en que las sociedades han expresado el dolor y preservado la memoria de sus seres queridos.

Más allá de su antigüedad, el lacrimatorio representa un punto de encuentro entre la historia, las creencias y las manifestaciones culturales del duelo, recordando que los objetos también pueden conservar relatos sobre la manera en que las personas han enfrentado la pérdida a lo largo de los siglos.


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