Aunque las movilizaciones del sector agrícola se extendieron en distintas regiones del país en la última semana de noviembre, la situación en San Luis Río Colorado tomó un rumbo distinto al del Valle de Mexicali.
Los productores sanluisinos decidieron no sumarse a los nuevos bloqueos carreteros tras alcanzar acuerdos con el Gobierno de Sonora para asegurar apoyos y un precio de garantía para sus cosechas.
"Nosotros estamos como apoyo moral, sin embargo ahorita el problema toral del valle de San Luis es el pago del precio de garantía del trigo panificable y eso es en lo que nos están apoyando" .
Sin embargo, la carretera federal que conecta a ambas ciudades sí fue bloqueada por agricultores del Valle de Mexicali durante cuatro días, lo que generó afectaciones directas para transportistas y ciudadanos.
El impacto se concentró en la vida cotidiana, pues habitantes que tenían citas médicas en hospitales de Mexicali no pudieron trasladarse, especialmente quienes requieren seguimiento en instituciones especializadas.
Empresas locales reportaron retrasos en la entrega de mercancías y materiales que suelen circular diariamente por esa vía, lo que alteró rutas logísticas y tiempos de producción.
"Tengo dos días parado, ya tengo dos días, la verdad estoy desesperado, ya quisiera irme, ya perdí mi cita de descarga, yo voy hasta ensenada todavía, imaginese y todavía estoy aquí en el tráfico".
También se vieron afectados eventos previamente agendados, como encuentros deportivos, torneos escolares o actividades culturales que dependen del cruce regular entre ambas ciudades y que tuvieron que reprogramarse.
Personas que viajan diariamente a Mexicali por trabajo quedaron temporalmente detenidas en uno u otro lado de la carretera, y quienes debían regresar a San Luis tras cumplir su jornada enfrentaron tiempos de espera prolongados o la imposibilidad de volver el mismo día.
Aunque el tránsito fue restablecido tras acuerdos alcanzados a nivel nacional, la experiencia dejó en claro que, aun sin formar parte de los bloqueos, San Luis Río Colorado permanece vulnerable a decisiones y protestas instaladas en su entorno más cercano.
Las demandas del sector agrícola, del transporte y de la actividad pesquera continúan abiertas y en espera de soluciones de fondo que eviten nuevas interrupciones en la movilidad regional.