Originario de la comunidad de Mexicanos, Juan Puente Pérez, ha dedicado casi seis décadas al trabajo y mantenimiento de tierras de cultivo en el ejido de Godoy y comunidades cercanas, recorre poco más de cinco kilómetros diarios desde su comunidad de Mexicanos para preparar y desquelitar los campos de flor de cempasúchil.
A las siete en punto comienza a laborar y no para hasta la una de la tarde, todos los días. Desde los doce años, se convirtió en trabajador del campo, vida desde entonces ha sido cuidar de la siembra.
Reveló que entre los meses de junio, julio y agosto, comenzó la siembra de la flor tradicional de Día de Muertos, hoy al recorrer el camino que lleva a esta comunidad, se puede apreciar su color y olor.
Juan reveló que la vida en el campo es hermosa, ya que desde pequeño inició en este camino y hoy, puede aun mantenerse de la tierra. Agregó que gracias a este trabajo ha podido mantener a su esposa y dos de sus hijas, quienes también trabajan.
Cada día recorre poco más de cinco kilómetros desde su comunidad de Mexicanos hasta el ejido en que hoy labora, preparando y desquelitando los campos de la flor de cempasúchil que a poco más de dos semanas de que comience su corte, estará disponible para que días previos, sobre todo para que el 1 y 2 de noviembre, las familias salmantinas tengan listas sus ofrendas adornadas con esta flor que sirve como guía a los que se adelantaron en el camino "Pues sí, es muy bonito, es una alegría para que toda la gente vea que el producto que va a llevarse, lo bueno que está el campo, va a venir a comprar sus flores a sus difuntos", compartió Juan mientras limpiaba entre surcos.
El trabajo de Juan es importante, desde que se sembró la semilla, él ha sido su cuidador, las cuida, las observa, las riega, las desquelita, quita la hierba que compite con la flor, afloja la tierra, revisa el riego y evita plagas. El cempasúchil, aunque resistente, requiere cuidado diario para que este lista previo a Día de Muertos.
