La Comisión Estatal del Agua para el Bienestar (Ceabien) confirmó que el agua potable distribuida en este municipio cumple con la normatividad sanitaria vigente y es totalmente apta para el consumo y uso humano, descartando un riesgo sanitario generalizado tras la reciente polémica por presunta contaminación con aguas negras.
Polémica del agua potable
La alarma se encendió días atrás en la Primera Sección de la ciudad, donde los habitantes denunciaron públicamente que de sus tuberías brotaba agua oscura, turbia y con un fétido olor a drenaje. La situación se viralizó rápidamente en redes sociales, generando temor entre la población debido al conocido colapso del 60% de la red de drenaje sanitario en el municipio desde el sismo de 2017.
Ante las quejas, el Área de Control del Agua de la Ceabien activó un protocolo de emergencia para analizar muestras fisicoquímicas y bacteriológicas, específicamente en el Pozo Número 6. El director del organismo, Neftalí Amigdael López Hernández, informó que los resultados preliminares demostraron que el recurso extraído se mantiene dentro de los límites permisibles de calidad.

Postura oficial local
Por su parte, Víctor Omar Núñez Ordaz, administrador del sistema local de agua potable, explicó que la turbidez y el mal olor no provienen del pozo ni de una mezcla permanente con aguas negras, sino que son una consecuencia de los constantes apagones de energía eléctrica en la región.
De acuerdo con las autoridades, cuando la luz se corta, las tuberías pierden presión y quedan vacías. Al restablecerse el servicio eléctrico, el encendido simultáneo de las bombas de los hogares genera una succión extrema que jala de forma temporal los gases y lodos acumulados en el subsuelo.

Recomendación
Como medida inmediata, los técnicos recomendaron a la ciudadanía dejar correr el agua de las llaves durante aproximadamente 30 minutos después de un apagón; una vez que la red recupera su presión normal, el flujo vuelve a ser limpio, inodoro y seguro. No obstante, las autoridades locales reiteraron que la solución definitiva para evitar estos episodios consiste en una rehabilitación profunda de la infraestructura del drenaje de la ciudad.