El Gobernador del estado, puso en marcha el Centro de Control y Comando (C2) de Asunción Ixtaltepec, una herramienta tecnológica que permitirá reforzar las labores de vigilancia y mejorar la coordinación para atender incidentes de seguridad en este municipio del Istmo de Tehuantepec.

Detalles del proyecto
Durante la inauguración, el mandatario estatal informó que este centro cuenta con 40 cámaras de videovigilancia, de las cuales 30 son convencionales y 10 cuentan con tecnología PTZ, que permite realizar movimientos de giro, inclinación y acercamiento para ampliar la vigilancia en distintos puntos.
El C2 estará conectado al Centro de Control, Comando, Comunicación, Coordinación e Inteligencia (C5), con el propósito de mantener una comunicación permanente y facilitar la atención oportuna ante situaciones que pongan en riesgo a la población.

Postura gubernamental
El mandatario estatal destacó que la seguridad de las familias oaxaqueñas es una prioridad, por lo que su administración continuará impulsando acciones y herramientas tecnológicas que contribuyan a la prevención del delito y a la construcción de entornos de paz.
Así mismo anunció que se prevé ampliar la infraestructura de videovigilancia durante el próximo año, así como incorporar botones de auxilio para facilitar la solicitud de apoyo ante una emergencia.
Panorama de inseguridad
A nivel regional, el municipio de Asunción Ixtaltepec no encabeza las estadísticas de delincuencia en la región del Istmo de Tehuantepec, pero se encuentra geográficamente rodeado e influenciado por el cinturón de alta violencia de la zona.
Aunque Ixtaltepec tiene un menor volumen de delitos totales en comparación con esos centros urbanos, comparte límites territoriales directos con Juchitán y El Espinal. Esto provoca que las células criminales activas que operan en Juchitán extiendan con frecuencia sus disputas, ejecuciones y cobros de piso hacia comunidades ixtalpecanas.
A inicios de año, el municipio vivió episodios graves de violencia, como el triple homicidio calificado ocurrido el 19 de febrero de 2026 a las afueras de un establecimiento de bebidas alcohólicas. Las víctimas fueron un profesor, un mototaxista y un camionero. Pocos días después, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) detuvo en Juchitán a los presuntos sicarios apodados "Oto" y "Chua", identificados como parte del brazo armado de la célula delictiva conocida como "Los Cromos".