Los restos del jornalero oaxaqueño Mauricio Vázquez Cruz, de 21 años, fueron identificados en una fosa clandestina en Navolato, Sinaloa, el 23 de octubre de 2026, después de diez meses de búsqueda, mediante pruebas genéticas confirmadas por la Fiscalía General del Estado de Sinaloa y compartidas con su madre, Elena Cruz Ramírez.
Mauricio era originario de Huajuapan de León, Oaxaca, y viajó a Sinaloa para trabajar durante dos semanas en la empresa agrícola Viva Orgánica, ubicada en la sindicatura de Villa Juárez. Sin embargo, el 20 de diciembre de 2025 se perdió contacto con él.

De acuerdo con la información del caso, el joven salió de la empresa acompañado por Carmelo Vázquez Castro, otro jornalero originario de Guerrero, cuyo paradero continúa sin esclarecerse. Desde entonces, sus familiares emprendieron acciones para localizarlo.
La búsqueda incluyó la intervención del Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que emitió una Acción Urgente para solicitar medidas de búsqueda y atención ante la desaparición del trabajador oaxaqueño.
Hallazgo en una fosa clandestina
El pasado 13 de octubre, colectivos de madres buscadoras localizaron restos óseos en un predio del Campo Romero, en el municipio de Navolato, aproximadamente a 14 kilómetros del lugar donde Mauricio trabajaba.
En el mismo sitio fueron encontrados los restos de al menos tres personas más. Posteriormente, los análisis de ADN permitieron establecer la identidad del joven y notificar formalmente a su familia el viernes 23 de octubre.
La confirmación puso fin a diez meses de incertidumbre para sus familiares, aunque también abrió una nueva etapa marcada por los trámites para recuperar sus restos y trasladarlos a su lugar de origen.

Familia solicita apoyo para el traslado
Tras recibir la notificación, Elena Cruz Ramírez solicitó apoyo económico a las autoridades y a la sociedad para viajar a Sinaloa, realizar los procedimientos correspondientes y llevar el cuerpo de su hijo de regreso a Oaxaca.
La madre busca darle sepultura en su tierra natal, mientras permanece pendiente el esclarecimiento de las circunstancias de su desaparición y la localización de Carmelo Vázquez Castro.
El caso vuelve a poner atención sobre las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan trabajadores agrícolas migrantes lejos de sus comunidades y la necesidad de mantener las labores de búsqueda e investigación hasta esclarecer los hechos.